26 abril 2007

Re:¿Tarde?

Mirarla cercana, aunque su rostro se va durmiendo en la noche de los recuerdos. Mientras el retrato frustrado no me deja en paz, mientras su beso me sigue marcando cada vez que lo llamo. Estoy conjurado a vivirla cerca mío, porque ella es yo y yo soy ella. A pesar de todos esos largos kilómetros que pesaron sobre nuestros corazones... sí, a pesar de todo.

Sus ojos, profundos y oscuros, como una noche interminable, fresca y con aroma a lluvia inundándolo todo. Unos labios ligeramente pálidos, la curva prometedora de su labio inferior, como esperando algo que sabrà hasta haberlo encontrado. Una sensualidad tan sutil como una suave seda sobre su mirada y sus labios; pero tan fuerte como una tormenta o un volcán que estalla mientras la contemplo.

Los hombros, analogía de su propia persona: firmes para sostener mi abrazo y estremecidos con la calidez que la rodea ahora, mientras seguimos caminando. Sus finos contornos, de los que a veces se queja amargamente, aludiendo a pintores consagrados, hacen que su silueta se me antoje como la de una diosa que pasea por la tierra. La Hija de Cronos que me miró una vez, en una tarde, en un parque, sosteniendo una rosa, sonriendo.

Hay algo en su andar, en el ir y venir de sus manos parlanchinas, una secreta y fascinante manera de seducir sin palabras. La agradable tibieza de sus manos mientras atravesamos uno de los tantos corredores, mientras vemos batracios y se queda absorta un instante en uno de ellos. A ninguno nos gusta el surrealismo por entero, pero queremos estar juntos.

Ignoro donde está la magia principal de esta mi musa. Supongo que si lo supiera, ella se iría porque entre nosotros ya todo estaría dicho. Pero hay cosas que siempre faltarán por saber. Ella es un universo inagotable. De mente poderosa, inquisitiva y hábil; de corazón generoso, cálido y amable; de espíritu indomable, frágil-fuerte, tenaz-voluble y deliciosamente sorpresivo. Ella es.

Todas estas palabras se tornan inútiles cuando la pienso de otro modo. Cuando conservo y llamo a mi presente la maravilla, la sorpresa, la coincidencia oportuna y -a veces- tan constante que encontramos en el otro. Al fallarme la voluntad y ceder ante una versión paupérrima de mi propia miseria. No estoy solo, aunque así lo parezca, me rodean los espíritus de épocas remotas, y la tengo muy cerca.

Me dirás ¿por qué? ¿Por qué esperaste hasta esta noche para hablarme de ella? ¿Por qué tiene que ser justo ahora cuando todo parece callado y la noche es serena? ¿Qué tienes que meter nubes oscuras en cielos que -tal vez- son diáfanos y están llenos de amores? No tengo la respuesta. Pero sé que si pudiera darla, no sería así, no en este modo...

La tomaría por el talle arrebatadamente y la amaría. Primero con un beso que nos traiga de vuelta, luego con las caricias que tenía por perdidas. Sé que al verme en presencia del milagro amoroso, las palabras, los besos, las canciones saldrían. Todo y más para ella. Un abrazo cálido que solde nuestros cuerpos, una amable caricia, pero sobre todo: la pasión encendida por fin, esclarecida y ofuscante libación que domina cada uno de mis poros, el fluir cantarino del manatial que su fuente me tenga reservdo desde que el mundo es mundo. Y morir, henchido y satisfecho, exhausto, entre sus brazos. Sublime prueba : la Gloria se puede alcanzar.

Lo quiso todo, y yo fui tan pobre; cuando el corazón se rompe, y la distancia despierta, una mañana, con el sabor al cigarrillo que se fumó de madrugada pensando la mejor manera de decir adiós: ése es el momento decisivo que nos hace amar u olvidar. Y yo, querido lector... ¿qué crees que hice?

4 comentarios:

  1. El que tenga oídos, que oiga:

    Permíteme jugar con la semántica esta vez, sólo esta ves. Quiero poder ensoñar, simplemente no pude resistirlo. Querría poder darte un regalo, no lo tengo a la mano, ni yo mismo me he tenido a la mano en las últimas jornadas.
    En medio de todo el pesar que amenaza y se cierne, sobre estos cirros que me ciegan, más allá de lo que la física tradicional dice sobre distancia y tiempo: estás tú.
    No tengo más que el corazón y ése ... ya es tuyo. Sólo quería que lo volvieras a saber.

    PECTORE TOTO

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  2. A mí jamás se me ha dado la poesía, me gusta, me encanta porque es una sutil forma de decir y no decir, de soñar y ensoñar. Adoro la poesía aunque no la comprenda. Pasa que a veces tampoco yo me entiendo, tal vez por eso la poesía me resulta tan, tan grandiosa. Todo el tiempo el amor es como la poesía, es pero parece no ser, duele pero nos hace sonreír. Quizás la culpa y el amor van de la mano, quizás los grandes amores sangran todo el tiempo. Me gustaría poder encerrarme en dos párrafos de poesía para aparecer siempre eterna y perfecta, para perdurar inocente y fresa. Para poder decir gracias con dos o tres palabras… No puedo, ni siquiera se acortar rimas o descifrar resonancias.
    No sé quién de entre todos los ilusos de la historia,, dijo que para ser siempre feliz, a hacia falta un instante. Yo creo que para estar enamorado por siempre hace falta solo una tarde.
    En fin, todo esto es para decir que en definitiva es un regalo de lo más hermoso, de los mejores. Y como tú, a veces (pocas veces) ensueño y juego con las palabras, y al igual que Assilem, realmente, realmente me gustaría poder ser ella.

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  3. ijili... Assilem te anda echando los perros Coronel :D

    jejeje..

    saludos.

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