30 abril 2007

Chata

Esperó tener un hermano con todo su corazón. Tres veces falló el presentimiento y el deseo se frustró con la crueldad que la vida -aparentemente- la ha tratado desde entonces. Pero a fin de cuentas ella no perdió la fe y el Señor escuchó su plegaria. Tenía 13 años cuando yo vine al mundo y los dos fuimos felices: Yo, de estar vivo; ella, de tenerme ahí. Pero, ¿Quién es esa mujer que llamo hermana?

Nació el 29 de abril de 1971, pero fue registrada como nacida el día del Niño. Y desde ahí se firmó su destino para que su inocencia y candor no se perdieran más. Vivió la primera etapa del matrimonio de mis padres: las luchas, los cambios sociales de la década de los ochenta en el magisterio, los viajes incansables por el sur mientras se establecían. Mis padres trataron de hacer lo mejor posible con ella, eran padres primerizos y ella tuvo que cargar con muchos de sus aprendizajes por la vía del ensayo-error.

Durante un tiempo se vio en la necesidad de vivir en casa de mis abuelos paternos. Algo no funcionó con la relación entre ella y mi abuela. No sé exactamente cómo o qué fue; pero mi hermana no alberga muchos recuerdos felices de aquellas épocas. Acaso lo más agradable sean los momentos en los que, con mi padrino Benjamín en la guitarra, cantaba "Yellow Submarine".

Cuando vino la época del despertar, la transición fue dura para madre e hija. Mi madre tenía un carácter recio, templado; y mi hermana probó su poca docilidad adolescente. Este choque tendría, a la larga, extensa influencia en el desarrollo de mi hermana como madre. Cuando terminó la secundaria no quiso estudiar el bachillerato.

Luego de un tiempo estudiando en Miahuatlán, mi madre le pidió que fuera a Oaxaca para estudiar secretariado. Ese periodo cambió su vida completamente.

Una joven alegre, bondadosa, generosa y febril ante una ciudad que -eran principios de los 90's- ofrecía muchos más horizontes que el pequeño lugar que Miahuatlán era: ése puede ser el retrato de mi hermana a sus 18 años. Conoció a un muchacho en un baile, se llamaba Roberto y -tal vez- el flechazo fue inmediato.

Después de tres años de noviazgo y un drama familiar que quebró a mi clan, se casó en el pueblo en agosto de 1992. En octubre del año siguiente nació su hija. Lendy vino a colmar un proyecto de vida que mi hermana había trazado desde tiempo atrás. Con todo y las irregulares situaciones que su antiguo clan podría haber visto, ella era feliz en aquel nuevo ambiente.

Pasó un tiempo y, aunque las asperezas no se limaron, la familia de mi hermana vino a vivir con nosotros en la casa de Oaxaca cuando yo vine a la prepa. El experimento duró hasta que yo me fui al seminario. El día en que mi sobrina hizo su primera comunión, mi cuñado decidió que era mejor que estuvieran en casa de su madre. Ahí han estado desde hace ya casi seis años. Su matrimonio aún no se establece por completo, hay muchas carencias, tal vez haya heridas que sólo ella conozca.

Ante todo, mis padres -yo mismo- han mantenido una actitud de respeto, una distancia como la que un niño pone entre él y una olla caliente después de haberla tocado. Todos hemos sufrido suficiente, no queremos poner más heridas en un cuerpo que tal vez no las resista. Muchas cosas en nuestra relación penden de un fino hilo, mejor no moverle por ahora.

Hoy le hablé para felicitarla por su cumpleaños. Se mostró hermética. No sé bien qué hacer, qué sigue. Ella cuenta con mi apoyo, pero si no lo pide, ¿qué caso tiene? Ya vendrán otros tiempos, es lo que siempre me digo cuando pienso en ella.
(La foto se tomó el 6 de marzo pasado)
Por lo pronto. Ella es mi hermana.

28 abril 2007

Sabatto

Things we said today:

No me gustan las fiestas, sobre todo cuando mi ojo me está dando tanta guerra como lo hizo hoy. (Ahora estoy mucho mejor y por eso estoy escribiendo en la computadora) Cuando era niño, mis padres tenían que ir a algunas fiestas porque sus compañeros maestros los invitaban; ellos iban pero yo me quedaba en casa, solo. Siempre he preferido la solitariedad, soy hasta cierto punto un chico uraño.

Tengo que reconocer que cuando se trata de fiestas de XV años soy más reticente. No me parece normal que sigamos una tradición tan vieja y descontinuada. Digo, mucho podrán apelar a las buenas costumbres o a la ilusión que esta fiesta representa para la "adolescente promedio"; pero sinceramente no le encuentro ni sabor, ni sentido. Hoy tuve que asistir a una. El próximo fin de semana, a otra. Como dice mi querida Boop: "puaag!"

Demasiada zalamería, muchos recovecos y todo para qué... No sé... no me acaba de convencer eso de las fiestas de quince años. Pero en fin, yo ya pasé por los 15 y salí ileso :) jajjajajaja. No, pensándolo bien, no salí ileso y por eso estoy aquí. Yo también fui uraño y serio a esa edad.

No niego la cara de felicidad que ostentaba la quinceañera, -y muchas otras quinceañeras que me ha tocado ver- pero a mí no me acaba de convencer. Presentación en sociedad, ¿cuál sociedad? Digo, la sociedad ya la conoce, siempre hace los mandados en el pueblo, ¿no? Ja, ja, ja. La edad de la inocencia: mmmm, tendríamos que valorar y precisar el concepto de conciencia. Y en cuanto a la idea de que "se convierte en mujer", pues sinceramente yo creo que fue mujer desde siempre y para siempre. Una niña es también una mujer. No sé, ya empecé a desvariar.

Suficiente con eso.

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Que Carolina se casó. Sí, sí... la misma monita con patas que puse alguna vez por aquí en una foto. Eso me dijo Chucho. Es curioso, al final del asunto, me acabo enterando de su vida por terceros. Una verdadera pena. No me duele, pero me desconcierta un poco porque supuse que pudo haber sido amiga mía, ¡qué barbaridad! Las cosas que se imagina uno.

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La semana pasada estuve durmiéndome como mínimo a las 3 de la mañana. (Luego por qué se enferma uno del ojo, a ver) La tarea de la escuela me hizo sentir otra vez en la escuela, caray. Estuvo bien, me sentí a gusto con tanta cosa; digo, después de todo, cuando sea maestro la preparación de mis clases también tomará bastante tiempo.

Además, ciertas ocupaciones dentro del S.S. (y sí, no sólo es social, sino también secreto) me retuvieron en la escuela una noche hasta las 2 de la madrugada. Dios santo; nunca había estado en una escuela tanto tiempo. Pero en fin, algún día saldré más tarde por otras razones, espero.

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Mi padre va bien, según parece. Al menos está animado. Por ese lado no me encuentro bien y sinceramente trato de cubrirlo con otras tantas cosas... como que sé que está pero no quiero terminar de reconocerlo. Supongo que llegará una situación límite que me obligará a reconocerlo. Algún día.
Ver a mi madre llorar no es fácil. Aquí estoy, para apoyar a una, animar al otro. Regañarlos cuando me parece que una exagera y el otro minimiza. Y yo, yo sinceramente me siento muy, muy pequeño en medio de todo esto. No sé en qué acabará. Mi impotencia no ha empezado a doler porque no han habido dolores mayores, pero sé que cuando comiencen, también el frío de adentro me quemará.
No sé si estoy listo...

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Mi hermanita cumplirá años el próximo 30 de abril. Sí, ¡nació un día del niño! Jo, jo, jo. Pero bueno, ya imaginarás que hay de todo por aquí, menos una fiesta para ella. Espero poder hablaros más de ella y su peculiar situación el lunes próximo. Por lo pronto quiero tenerlo aquí también hoy.

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Jesús no vino a morir... sino a inaugurar el Reino de Dios. Alguien tenía que decirnos que Dios es amor y pues, él se aventó el paquete porque ésa era su misión.

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Desde lo más profundo de mi corazón, espero
que quienes hayan tenido fiestas de 15 años se la hayan pasado bomba...
que Kitti encuentre sus alas en el sótano y emprenda un vuelo en libertad
que quienes sotienen un romance con la vida lo enriquezcan, porque lo rico del asunto es que es pasajero, porque está hecho para ser mejorado, así el cambio que experimenta nos deja con un buen sabor de boca.
que los recuerdos se vayan haciendo con la argamasa del agradecimiento a la vida, por todo.
que Dios haga brillar su rostro sobre nosotros.