01 febrero 2011

Cambios

Siempre el cambio es un nuevo comienzo. En México tenemos el conocido dicho de "borrón y cuenta nueva." Yo creo que cada alteración en nuestras vidas es un reto de la vida diseñado para enseñarnos algo. Una vez que lo hemos aprendido, nos vuelve a sacudir con la siguiente lección para que no nos estanquemos. La vida es, pues, un constante aprendizaje.

Todo esto porque ayer comencé una nueva etapa en la escuela. Vuelvo a estar como maestro de tiempo completo y me gusta mucho. El peso que había sobre mis espaldas se había vuelto a cierto punto insoportanble y creo que se tomó la decisión correcta. Soy mejor como maestro que como administrador y eso lo reconozco. Aprendí algunas cosas sobre confianza, honestidad, humildad y algunos trucos de la administración de la escuela. No fue un tiempo desperdiciado. Creo que también ofrecí lo mejor a la academia y puse mi empeño en tenerla funcionando. 

A pesar de lo improvisado de muchas cosas, la escuela se mantiene. En gran parte son los profesores los responsables de ello. Por otro lado, este malinchismo que nos caracteriza ayuda mucho: ver que la escuela es –o tiene alguna relación con– de Canadá es un gran impulso. 

Tengo más ventajas como maestro y la vida vuelve a estar un poco más relajada. El domingo pude ir a Sam's y Office Depot de compras y el Señor me regaló un cielo majestuoso. Hacía mucho tiempo que no me detenía a contemplar la Gran Obra de Dios. Estoy contento, tranquilo. 

Como dijo Cueto: "change is good."

16 enero 2011

Domingos...

El día en que más cosas curiosas me pasan es el domingo. Quien viera mi vida a través de un cristal, no se encontraría con mucha acción y aventura a primera vista. Ir a la iglesia por la mañana y ensayar a veces al mediodía con los muchachos para el siguiente domingo (porque todo ahora en el templo que está a la vuelta de mi casa) Volver a mi casa para almorzar y preparar algo de comer. Me divierte cocinar cada fin de semana. Por alguna u otra razón, siempre el domingo tenemos alguien en casa para comer. Por las tardes puedo salir con mi hermano Óscar, o sentarme a oír música, leer o ver una película de las que tengo en el estudio. Tengo domingos bastante rutinarios. Mas dentro de la rutina, las pequeñas cosas que nos van envolviendo nos ayudan a descubrir algo de nosotros que dormía...

Hoy vinieron mis compadres. Mi ahijada de bautizo, Sofía, estuvo todo el día en la casa. Es curioso ver un niño en esta casa; es más interesante aún pensar que a la edad de Sofía -su hija- mis compadres conocieron a Lendy -mi sobrina- que ahora vive de nuevo con nosotros... La rueda de la vida sigue su marcha incesante y prodigiosa. Chofi me dijo que mi comida sabía bien y eso fue un gran halago. ¡Me alegró el día esa niña!

Hace una semana salí con mi hermano y Erika -Khika- Pensamos que juntarnos para practicar algunos cantos y volver a cantarle al señor estaría bien. Pero no llegaron hoy a la hora acordada. Será que simplemente eso de cantar con ellos se terminó cuando dejé JME. (Que por cierto, fue la novena de San José y el problema de comunicarme contigo lo que abrió esta página) Ojalá que volvamos a reunirnos un día, al menos para tocar una misa... por los viejos tiempos: un poco como el concierto en la azotea de The Beatles en el '69.

Hay un sueño extraño que pasó por mi cabeza hace unas semanas. ¿Qué tal si se organizaran comidas cada domingo en mi casa? Algo sencillo. Tener las puertas abiertas para que todos los amigos puedan llegar y unirse a la mesa. Un agradecimiento por la vida, una celebración de la amistad, una alegoría de la mesa que algún día compartiremos en el Cielo. ¿Sería posible? De ser así... lo haré saber para que mi querido lector sea siempre el invitado de honor en esta locura. –Sueños guajiros–

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