15 abril 2007

Uy, qué meyo

Siempre he sostenido que mi ciudad es hermosa y segura. Recuerdo que en los días aciagos en que necesitaba dejar que mi cabeza se vaciara, para poder reacomodarla otra vez, salía a caminar mi ciudad y era una experiencia en verdad relajante. Oaxaca está hecha para caminarse, no sé qué tanto empeño en tener más y más automotores en este lugar. Ya fuera de día, noche o madrugada, mi terruño siempre me pareció tan inofensivo como una apacible chiquilla.

Hoy la chiquilla me hizo un pequeño berrinchito. Resulta que esta noche me llamaron de una agencia funeraria para solicitar mis servicios como rezador. (No viene al caso contar cómo llegué ahí, pero si Leono masajea, yo puedo rezar, ¿no?) El caso es que salí de casa a las 11 de la noche, esperando lo mejor. Tomé un taxi y llegué al lugar indicado. El administrador me llevó hasta la sala, me presentó con los dolientes -uno, que se ve que es el organizador- y acordamos cuanto debía ser acordado.

Después de rezar un pequeño rosario por el alma del hermanito, salí de la funeraria dando las buenas noches al administrador que tan gentilmente me había considerado para la piadosa tarea. Y enfilé hacia mi casa, como cualquier noche oaxaqueña, con alguno que otro noctámbulo despistado, igual que yo.

El clima estaba fresco y agradable. Ha estado haciendo mucho calor, y quería relajarme un poquito, así que me decidí por caminar hasta mi casa. Anduve toda Av. Independencia hasta la esquina con J. González Ortega. Di vuelta y seguí derecho, esperando alcanzar el Periférico antes de las 12:50, para poder reportarme a casa a la una de la mañana.

Iba entre Arteaga y La Noria, cuando sorpresivamente una pareja de individuos vino hacia mí en una bicicleta. Uno iba montado en los diablos, se bajó rápidamente y no sé bien qué dijo; sus intenciones eran despojarme de todo cuanto traía para apropiárselo, lo supuse cuando sentí un jalón que arrancó un tirante de mi guitarra. Yo, que no estaba dispuesto a que tomaran a mi señora armoniosa, abracé lo que pude de la guitarra. Entonces el muchachito, desesperado, se acercó y me intentó amedrentar gritando no sé qué cosas y pegandome -con su espinilla- en mis espinillas.

Estaba muy nervioso -tal vez nada había caído esta noche, o era su entrenamiento- y sinceramente no me quise arriesgar a cuanto pudiese hacer un hombre -o remedo de hombre- desesperado. Le dije, bien; te daré lo que traigo. Agarra los libros. No, dijo exasperado, yo no quiero libros, yo quiero pa'l chesco. -ha hecho calor, ¿ven?- Pues es que el dinero lo traigo en los libros. Suelta la guitarra para que yo pueda sacar el dinero. Entonces intervino su compinche, el que conducía la bici -más experimentado, supongo, porque supo reconocer que había llegado a una decisión- y le dijo que soltara la guitarra. Abrí el libro y ¡zaz! No apareció el dinero. Se enojó más nuestro compinche nervioso. Luego de otra breve hojeada, !paf! Ahí está, le dije, y es todo lo que traigo. No te hagas, yo no quiero nomás eso, me contestó el mozalbete mientras agarraba ansioso uno de los dos billetes de cincuenta pesos que estaban entre las páginas del libro. -Sí, uno, yo creo que quería que el otro compinche tomara su parte del maravilloso botín, no lo sé- Pues es todo lo que traigo, insistí, viendo irremisiblemente -casi en tono de despedida- al rostro de Morelos mientras salía de mi libro a las grasientas y temblorosas manos del chico.

No sé qué se fue discutiendo el dúo dinámico. Lo importante es que me dejaron con mi guitarra y mi caminata nocturna en paz. Pudo haber sido peor, llevaba morralla, el celular, la guitarra en sí, que también pudieron haber tomado. Pero, como ya lo dije antes, parecían unos aprendices. No quería líos, así que lo que me pagaron esta noche se convirtió en el "chesco" de esta pareja que, de no ser por su complexión, me habrían recordado a dos personajes de Chespirito, colegas suyos.

Mis padres, huelga decirlo, no se enteraron. Y mañana volveré a la agencia funeraria para los tres rezos que me faltan. Sólo que mañana sí volvere en taxi, para llegar más rápido a casa y dormir más, ya que el lunes tengo examen de inglés.

Y si piensan que por esta experiencia cercana del tercer tipo ha cambiado mi parecer sobre mi terruño querido, se equivocan. Oaxaca es lindo, amable y seguro. Una vez nada más no hará cambiar más de 7 años de experiencias buenas. Aunque, claro, soy consciente de que, poco a poco, vamos produciendo y -lamentablemente- importando algunos de estos bandidos de río Frío sin la gracia ni la astucia que Manuel Payno le dio a los suyos.

Buenas noches.

13 abril 2007

Tanto por contar

Muchas cosas han venido aconteciendo en estos días. Una vez más mi ojo está enfermo. Las jornadas en el servicio han sido agotadoras. Mi padre parece estar bien y luego ya no, y luego otra vez bien. MI madre fue a su cardiólogo esta semana. El triduo pascual se desarrolló con cierta tranquilidad, lo cual me hace muy feliz. El grupo cumplió un año de su renovación, lo celebramos en Pascua. Nix murió y volvió a la vida. ... puf!


JME en su primer aniversario. (reloaded)

Mi ojo ya está resintiendo algunos excesos que habían venido dandole en la torre, pobre, aguantó como los machos en la crisis de mi jefe. Pero ahora, como las cosasa están mucho más calmadas, pues parece que quiere un poquito de atención. Se la daré en cuanto pase toda la contingencia en la escuela.

Y es que dentro del servicio y todo el rollo de los KARDEX -top secret- ya no sé ni donde guarecerme. Es increíble cuan complicado puede resultar todo este asunto de la organización. Ser coordinador académico debe ser un fardo difícil de llevar. Pero bueno, nosotros -los que estamos en este proyecto- hacemos lo mejor que podemos. Esperamos que nuestro esfuerzo rinda sus adecuados frutos a su tiempo, como dijo mi papá

Y ya que estamos con mi padre, pues resulta que hay días en los que parece estar mucho mejor. Luego, de buenas a primeras, los vómitos vuelven. No es mucho, parece que no, pero sé que en realidad él se hace el fuerte. Pero en fin... poco a poco vamos caminando y Dios irá proveyendo cuanto sea necesario para nuestro bien. Él nos quiere bien, y sé que no abandonará a su siervo a su suerte.

Como mi mamá tenía cita desde hacía no sé cuanto tiempo, fue al ISSSTE con mi hermana el día de ayer. Su cardiólogo la encontró bien. Bueno, hay ciertos vacíos en su corazón -o algo así me dijo- pero su doctor le explicó que es una consecuencia natural de la enfermedad que la ha aquejado desde hace ya tanto tiempo. La hipertensión puede ocasionar esos pequeños problemitas. Además, su edad también es un factor que debe considerarse. Por lo pronto, la turnaron otra vez a consultorio general, ya no es necesario que el cardiólogo la vea.

Otra buena noticia es que el grupo hizo se esfuerzo en el triduo pascual y, con todo y todo salió bien. YO quedo muy satisfecho con la participación y el ánimo que los muchachos demostraron estos días santos. Gera no estuvo el jueves, lo que representó un reto extra, pero los chicos no se amilanaron, al contrario, sacaron una garra que los refuerza en este ministreio para gloria de Dios. Cumplimos un año y hubo una pequeña celebración. Fue agradable.

Y NIX volvió a la vida con el internet y toda la cosa. Resulta que durante los últimos días me vi privado del acceso a la carretera de información porque a mi feliz computadora se le ocurrió morirse. Bueno, dejó de reconocer mi tarjeta de red, tuve que hacer algunos circos maromas y teatros para que volviera a sus cabales. Hasta pensé en prenderle una veladora a San Google bendito, patrono de los cibernautas. Ja, ja, ja. Pero no fue tan necesario.

Me asusté cuando vi en la pantalla "Falta NTLDR, presion CTRL+ALT+SUPR para reiniciar". Y no hacía nada más. Pero vino Oscar en mi auxilio y el problema se solucionó. Los discos estaban mal configurados. El Señor ha sido bueno con nosotros y estamos alegres. Ja, ja, ja.

Y pues, bueno... todo esto ha venido pasando. Grosso modo, claro está.

Un abrazo fraterno a todos, gracias por los comentarios, gracias por todo.

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Los dejo con esto de Alfonsina Storni. La bendita y atormentada mujer:

DEJAD DORMIR A CRISTO

Dejad dormir a Cristo: desde el duro madero
ha veinte siglos oye: "interceded por nos"
de su pecho de palo, sensible lacrimero,
ya extrajisteis, sobrado, lo que cabe de un dios.

Dejad dormir a Cristo y si estáis en naufragio
hacia otro calmo puerto desamarrad las velas
que, obligado a dentista por el mayor sufragio,
bastante os ha curado los dolores de muelas.

Veneno le pedísteis para mojar la flecha,
propicia sombra y viento para encender la mecha,
lo bajásteis al lecho que el diablo presidía.

¿Quién dijo que era un pzo jamás desagotado?
huyendo de los hombres, que sobre algún tejado,
habréis de verlo, en figa, dejar la cruz vacía.

Y ya... porque es tarde y debo ir a dormir.