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08 enero 2013

definiciones I

¿por qué estoy aquí?

De todos los sitios posibles donde mis pies han caminado y mis manos han tocado, de todos los lugares donde mis ojos se han posado y a los que mis oídos se han abierto, de todos los espacios que he saboreado estoy aquí. Sin mayores pretensiones, realmente... con la mayor tranquilidad de quien sabe que está donde debe, donde sus decisiones lo han conducido, donde la felicidad prometida se asoma como un proyecto que invita y me ilusiona (todavía) 

No tengo una imagen de mí mismo como escolapio, al menos no una concreta, al menos no como solía hacerme imágenes de mí mismo, al menos no en la mente sola. He venido hasta aquí para descubrir y esculpir poco a poco esa misma imagen, pero no como lo que se adora y se espera conservar siempre, sino como el eterno trabajo de éxodo continuo. Ahí está mi paz, en saber que vivo en constante éxodo, salir, vivir en una tienda que hoy está aquí, pero que mañana tendrá otros derroteros, que Dios sostiene mi andar y me asombra con cada experiencia fresca de cada día. No siempre es fácil vivir así, nómada. Para mí, pues, ser escolapio es vivir en éxodo, siempre en la senda con los que andan y nos han sido confiados, no por méritos propios, nosotros hemos sido llamados por Amor a caminar, a acompañar.

Libres para amar. El camino es difícil precisamente porque el mundo espera que seamos sedentarios, que nos apeguemos a un lugar y un modo de vida especial; que digamos que somos felices haciendo, no siendo; que todo sea relativo y nos contentemos con tener lo que nosotros creemos es bueno, digno, valioso, indispensable; que dejemos al tiempo, a la rueda de la vida, al karma, al destino, a "dios" que se encargue de aquello que está más allá de nuestra pequeña área de confort. Todo eso nos vuelve sedentarios, atados, esclavos... Nuestro llamado es a la Libertad. ¡Cuanto puede doler la libertad!

Estoy aquí. Vivo el momento. Experimento el Amor infinito de Dios en muchos detalles de mi vida cotidiana, y anhelo poder vernos como Él nos mira. Me siento llamado a esta libertad que desgarra el corazón para expandirlo, para entregarlo por completo. Me sé en un proceso que poco a poco revela lo que Dios quiere de mí. Voy caminando agradecido por la gran cantidad de dones que he recibido. Creo haberlos recibido para cumplir un servicio, pero las formas de esa entrega son siempre flexibles, diversas, inesperadas incluso. Dios me abruma con todo este Amor, me apabulla, me rodea, me sostiene, me invita, me arroja al vacío y me pide que suelte la mano de los ídolos que me he ido fabricando con el tiempo... 

He tomado una decisión. 

23 diciembre 2012

Reflexión antes de Navidad

Querido Dios. ¡Feliz Navidad! Gracias por compartirnos a tu hijo Jesus, por dejarnos conocerlo, porque al conocerlo a Él, te conocimos a ti. 
Lo que me sorprende es que haya nacido en un pesebre austero, humilde, pobre. La pobreza material siempre me ha cuestionado, no me gusta, no la quiero, no la acepto, porque pienso que los bienes materiales deberían estar destinados justamente al bien común, al bienestar de la persona y de los pueblos, es decir, de todos. Me niego a pensar que ideaste una humanidad dividida en clases sociales, más bien creo que éstas son el resultado de la mezquindad de algunos hombres. Me lastiman los rostros de la gente que sufre por no tener lo elemental para existir, e igualmente, me hiere la postura humana egoísta que tiende a acumular más de lo que tiene, aunque no le haga falta, y que se desvive por comprar, por regalar, por adornar, por gastar sin sentido. En estas épocas las tiendas están repletas de cosas y de gentes. Forman largas filas en las cajas de cobro, se empujan porque quieren pasar primero, se molestan, se enojan. Pero esto es sólo para unas personas y familias, para las que pueden. La inmensa mayoría, sea de ciudades urbanas o rurales, no tienen la posibilidad pero la ansían, la desean, la esperan, la sueñan. Es sumamente cruel no tener y querer, no poder y ansiar.
Pero tú pusiste la pobreza material como el telón de fondo para el nacimiento de tu hijo. ¿Por qué? Los relatos de los Evangelios de Mateo y Lucas no dejan lugar a dudas, cambian los detalles, pero no la realidad cruda. Tu hijo nació sin ninguna comodidad y sus padres con muchas preocupaciones terrenales. Sé que había alegría en sus corazones, pero ¿qué tenían ellos que ofrecerle? ¡Muy poco, casi nada! Ni siquiera una casa, un espacio propio. Tuvieron que tocar puerta tras puerta, hasta que encontraron un paupérrimo pesebre, en donde guardaban del frío a los animales de trabajo ¡Y no había nada más!
Tanto nos ha molestado esta escena del nacimiento de tu Hijo, que la hemos endulzado y hemos traicionado así su sentido, convirtiéndola en lo que no es. Ahora los pesebres son estilizados, adornados con luces y otras baratijas, que se cambian cada año, con el pretexto de que hay que estar a la moda. Festejamos el nacimiento de tu Hijo con las preocupaciones de la fiesta, de la comida, de los invitados, de los bienes materiales, más que con la reflexión o la meditación. 
Querido Dios: todo lo haces bien. Y sé que el nacimiento de tu Hijo, hoy en particular, viene a salvarnos del materialismo y del consumismo, de la agresión y las múltiples formas de violencia en las que hemos caído. Viene a gritarnos que la felicidad no está ligada a un bien material, al dinero; que para ser feliz no se necesita más que un corazón dispuesto a descubrir la alegría, propia y la del otro, aún en las circunstancias más difíciles. Que no se necesita solamente tener para compartir, pues lo mejor que se puede dar es la vida misma, lo que uno es. 
En tu Hijo, tú nos diste el mejor de los regalos, la mayor de las dichas. Pudiste haber hecho un mundo nuevo, llenarlo de múltiples riquezas, transformar de un soplo todo lo malo que había en esta tierra... pero preferiste darnos a tu Hijo, lo que tú mismo eres, a tu amado. Y lo hiciste de una manera tan sencilla y humilde, con el tierno nacimiento de un niño, en un pesebre, sin riquezas, pero rico en todo, que al contemplar la austeridad suya, me lleno de vergüenza porque ansío y quiero tantas cosas que no son tú. 
Con su nacimiento surgió la esperanza, el anhelo de luchar por un mundo mejor, con base en el trabajo, en el esfuerzo, pero sin equivocar el rumbo. El éxito de un hombre debe ser su felicidad, nos gritas desde el cielo... Y todos los días nos llenas de detalles para descubrir que fuimos hechos para ser felices. Y aunque caminamos ciegos, sordos y mudos y preferimos las tinieblas a la luz, tú estás siempre esperándonos para gritarnos que nos amas y que nos amarás eternamente. 
El nacimiento de tu Hijo no nos invita al conformismo, por el contrario, nos impulsa a ser siempre mejores. Mejores seres humanos, mejores personas. Tú no quisiste que confundiéramos el nacimiento de Jesús con el poder, antes bien, escogiste el amor como el camino para llegar a ti. Y de amor estaba rico el corazón de José y María, aunque las circunstancias fueran apremiantes. No tenían mucho, pero desbordaban de amor aquella noche santa en que nos diste el regalo de la Vida. 
¡Feliz Navidad, Señor! Y que al contemplar a tu Hijo, nos llenemos todos de paz y amor. Transforma nuestros corazones para que un día, TODOS, podamos alabarte sin que nadie se quede sin participar de la fiesta, del banquete; ayúdanos a desterrar de nuestras mentes y corazones la tentación de sentirnos diferentes; ilumínanos para retomar el camino recto y vrnos todos como hermanos, porque el gran milagro de Navidad nos quitó el velo, y podemos decir que todos somos, en Jesús, hijos tuyos. Fuimos creados para amar y dar felicidad.
¡Feliz Navidad, Señor! Y paz a los hombres de buena voluntad. 

Reyes Muñoz Tónix Sch. P.

06 diciembre 2012

Noche

Esta es una noche que pasaré bajo el puente. Tengo el corazón rebosante, pero a la vez temeroso y trémulo. Me siento como si estuviera nadando en una masa de aire que se mueve conforme al ritmo de mi corazón. Hoy me preguntaron si veía a las estrellas y me preguntaba de dónde venía o qué hacía aquí... Las estrellas siempre me han parecido tan bellas, tan estimulantes para mi imaginación cargada con historias de otros mundos que quién sabe cómo ni donde aprendí. Al mirarlas, siento paz, como saber que hay algo trazado para mí, que hay Alguien que vela por mí, que está en mi corazón y me llama a mirar sus estrellas y recordarlo, sentirlo vivo dentro de mí, fuera de mí, rodeando mi corazón y sosteniéndolo en la palma de su mano. ¡Qué intensa es la sensación! 
Orión es, ha sido, un punto de referencia en mi cielo, desde mi infancia. La simetría que forma el cinturón de Orión, la relación perfecta entre sus estrellas (3) que brillan y se alinean cada noche invernal... fue el primero de los objetos celestes, la primera figura que llamó mi atención aún sin saber su nombre. Cada vez que la miro, mi corazón se renueva con la certeza de un camino, de un plan. Es el cinturón de un cazador... mi vocación errante e inquieta se confirma con esa revelación. Es el receptáculo de una hoja afilada... esta lengua que se me ha dado para algo más, algo que todavía tengo que descubrir. Tal vez. Elucubraciones.
Pensar en estrellas es pensar en grillos, en noche, en frescura, en el olor reciente de humedad en el suelo o el pasto, en luciérnagas que encienden y apagan a lo lejos, en el silencio poblado de pequeños ruiditos que relajan, que bañan el alma de un dulzor especial que dispone a los más bellos sueños... "Las estrellas titilan a lo lejos"
¡A cuántas personas no recuerdo cuando miro arriba y me sonríen los luceros cargados de nostalgia! ¡Cuántos se han ido adelantando y "miran desde arriba" a estos que permanecen en este valle de lágrimas! Mi corazón se estruja a veces al pensar en las historias inconclusas con seres tan valiosos que conocí tan poco, o en los pendientes que dejan los que han marcado profunda huella en mi existencia, los que han forjado partes muy mías... también el cielo me habla de que están vivos, que su esencia permanece en algún sitio y que el calor que siento en mi corazón cuando los pienso es su forma de seguirme diciendo: "te amo" y por todo eso vivo agradecido. 
La oscuridad de la noche siempre me inspira. Soy un hombre que trabaja mejor de noche, que sueña despierto y habla en la noche con el corazón en la mano, con la subjetividad a flor de labios, que recuerda con el amor que inunda su corazón... que respira el júbilo que anida en su pecho desde tiempos antes del tiempo, de su conciencia del paso inexorable de las horas. La oscuridad es clara como el día para Quien me conoce en lo profundo y me mira con ojos de misericordia. 
Mi corazón inquieto se goza con la noche... 
...aunque últimamente también he ido gozando más el día, el brillo del sol y la tibieza que inunda mis sentidos cuando me pongo frente a él y le susurro lo que Dios murmura en mis oídos.

30 noviembre 2012

Unción

Con miras al adviento que ya se nos viene encima, fruto de las charlas de un curso al que asistí hace poco, y pensando en cuán complejo puede ser el modo de vida que he elegido seguir... me vinieron estas palabras para intentar el verso y, desde ahí, expresar el cúmulo de emociones, pensamientos, sensaciones, impresiones que llevo dentro.

¿Cómo mirarte, Cristo
si mis ojos
están todos nublados?

¿Cómo buscar tu rostro
si mis manos
están encadenadas?

¿Cómo seguir tu senda
si mis pies
están hechos de plomo?

¿Cómo te puedo dar
mi corazón si
está lleno de dudas?

¿Cómo podrás ser rey
de mi universo
si el orgullo y el miedo
me carcomen por dentro
y pervierten tu Amor?

Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
Dame un aceite nuevo
que afloje el corazón
que tanto yerra.

Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
Dame del agua nueva
que me anime los pies
y rompa las cadenas.


Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
Dame la clara luz
que cambie mi tiniebla
y oriente al corazón.

Úngeme Tú, Señor,
alimenta esta espera.
De Ti todo lo espero,
por Ti soy lo que soy,
para Ti vivo. Amén.

15 octubre 2012

Himno de Vísperas

Cuando la muerte sea vencida.

Cuando la muerte sea vencida
y estemos libres en el reino,
cuando la nueva tierra nazca
en la gloria del nuevo cielo,
cuando tengamos la alegría
con un seguro entendimiento
y el aire sea como una luz
para las almas y los cuerpos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando veamos cara a cara
lo que hemos visto en un espejo
y sepamos que la bondad
y la belleza están de acuerdo,
cuando, al mirar lo que quisimos,
lo veamos claro y perfecto
y sepamos que ha de durar,
sin pasión, sin aburrimiento,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando vivamos en la plena
satisfacción de los deseos,
cuando el Rey nos ame y nos mire,
para que nosotros le amemos,
y podamos hablar con él
sin palabras, cuando gocemos
de la compañía feliz
de los que aquí tuvimos lejos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.

Cuando un suspiro de alegría
nos llene, sin cesar, el pecho,
entonces -siempre, siempre-, entonces
seremos bien lo que seremos.

Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo, que es su Verbo,
gloria al Espíritu divino,
gloria en la tierra y en el cielo.

Amén.


ESTE HIMNO DE LA TARDE, CUANDO LA NOCHE HABÍA CAÍDO Y NOS QUEDAMOS SOLOS MIS HERMANOS Y YO, EN LA PEQUEÑA CAPILLA Y CON EL SILENCIO ACOMPASADO QUE NOS REGALAN LOS DOMINGOS POR LA TARDE-NOCHE, ME HIZO PENSAR DOS O TRES COSAS.

1. LA MISERICORDIA DE DIOS ES MUY GRANDE. "EL REY NOS AMA Y NOS MIRA" O, DICHO EN PALABRAS DE AQUEL MI QUERIDO LECTOR: "DIOS NOS MIRA CON OJOS DE MISERICORDIA." SÍ. LO HACE. ES UNA INVITACIÓN MUY SUYA A AMARLO Y A VIVIRLO EN NUESTRA PEQUEÑEZ, EN LA SENCILLEZ DE NUESTRAS EXISTENCIAS QUE TAL VEZ NO TRASCIENDAN, QUE NADIE RECORDARÁ FUERA DE QUIENES NOS CONOCIERON DE PRIMERA MANO; PERO QUE ESTÁN LLAMADAS A DERRAMAR AMOR, A VIVIR EN LA ETERNIDAD DESDE AHORA MISMO Y SER FELICES PORQUE AMAMOS, PORQUE -ANTE TODO- HEMOS SIDO AMADOS. ¿TE SIENTES AMADO? ¡PUES LO ERES! ¡QUÉ NOTICIÓN!¿NO?

2. NUESTRO CORAZÓN ESTÁ MEJOR SI ESTÁ EN PAZ. NO CUANDO SOMOS ARROSTRADOS POR LAS PASIONES, AUNQUE SEAN MUY LOABLES Y NOS LLEVEN A CIMAS QUE CONSIDERÁBAMOS INALCANZABLES. NO CUANDO LA RUTINA NOS COGIÓ ENTRE SUS GARRAS Y NO DEJA QUE SEPAMOS VER LA NOVEDAD DE CADA MAÑANA. ¡NO! ES EN LA PAZ DONDE EL CORAZÓN RINDE SUS FRUTOS MÁS ACRISOLADOS. POR LO MISMO, ESTA PAZ ES DIFICILÍSIMA DE ALCANZAR -Y CREO QUE POR NOSOTROS MISMOS, SERÍA MÁS BIEN IMPOSIBLE- PERO UN DÍA, UNA VEZ, LO VIVIREMOS PLENAMENTE. POR AHORA, DESDE EL DESASOSIEGO QUE NOS TRAE DE UN LADO PARA OTRO, CONTEMPLAMOS Y SEGUIMOS LUCHANDO.

3. LA ALEGRÍA DE LA MUERTE VENCIDA ES LA MEJOR NOTICIA. ¡CUÁNTA MUERTE NOS RODEA EN ESTOS TIEMPOS TAN ACIAGOS, TAN TERRIBLES, TAN INTOLERANTES! MIRA QUE SALIMOS A LA CALLE Y VEMOS LA MISERIA Y EL DOLOR ESPARCIDOS POR EL MUNDO SIN QUE PAREZCA HABER UNA ESPERANZA. MIRA QUE CUESTA CREER CUANDO LOS NÚMEROS NOS DEVORAN LA FE A PUNTA DE ESTADÍSTICAS OSCURAS. MIRA QUE LOS SUEÑOS SE QUEDAN EN LOS LABIOS, O REPOSAN LA PAZ DE LOS SEPULCROS, O VIVEN LA IMPOTENCIA DE LA PRISIÓN INJUSTA O DE LA AMENAZA DE MUERTE. ¿QUIÉN PUEDE CREER EN ESTE DÍA? HOY MÁS QUE NUNCA, DEBEMOS ANUNCIAR QUE LA VIDA ES MÁS, QUE LA MUERTE HA SIDO VENCIDA Y QUE NADA PREVALECERÁ SOBRE DIOS. 

4. QUE NOS LLENE EL PECHO EL AMOR Y ENTONCES, SIEMPRE, SIEMPRE, ENTONCES, SEREMOS BIEN LO QUE SEREMOS.

22 julio 2012

¿cómo que te vas?


Después de un año de proceso y discernimiento, de ver mi propia historia, lo que Dios ha hecho conmigo en estos años sobre todo, de reconocer que a pesar de lo que había -he- conseguido no estoy del todo satisfecho.. Siento como si mi corazón me pidiera algo más, algo que sé que no podría encontrar en una vida laical; una llamada que no puedo explicar del todo porque ni yo mismo alcanzo a comprender ni el cómo, ni muchos porqués que aún me quedan en el tintero... pero también comprendí en este año que muchas de esas interrogantes quedarán pendientes para mi abrazo definitivo con el Padre allá en el cielo -cuando me toque llegar- Así que, habiendo sentido este llamado con más fuerza, con más urgencia si se pudiera decir la palabra, he decidido aceptar la invitación, cambiar mi vida y regresar a un sueño que ha ido cambiando de color a lo largo de mi proceso.

Al principio pensé que todo era una ilusión, que tal vez era una búsqueda de sentar cabeza y voltear a ver a una ex de quien estuve tan enamorado pero luego abandoné... Luego me figuré que estaba en busca de una seguridad que sólo una institución me puede ofrecer... pues no dejarían que me muriera de hambre, ¿no?... Después me imaginé que era la crisis de antes de los 30 donde quieres independencia... Y al final, después de darle vueltas y más vueltas, me di cuenta de que hay gente que nace para dar la vida así nomás... como a cambio de nada, que le llena estar "metido" en esto porque es el camino que Dios ha delineado para su realización personal, es feliz porque va haciendo la voluntad del Padre en su propio caminar...

Yo me he tropezado innumerables ocasiones. No soy un santo y tú conoces algunos de mis lados oscuros y momentos no tan halagüeños como persona. Yo mismo dije alguna vez hace algunos años que ni de broma volvería a un seminario, que lo que había visto me había defraudado enormemente... ¿sabes lo que vi? Me vi a mí mismo... me miré defraudándome, rompiendo con el sueño de color rosa que algún día me formé; no soporté mi propia traición y preferí irme de allí para buscar ser feliz -rosa- en otro lado.

Al cabo del tiempo, mi propia oscuridad ha sido redimida. Aún sigue ahí, es decir, me sigo equivocando, meto la pata cuando parece que más cerca estoy de alcanzar un vínculo con Dios (el Absoluto...) Hasta hoy comprendí que mi llamado nace del Amor, no de mi empeño. Aceptar mis oscuridades es una cosa, aceptar que Dios trabaja a través de ellas, es otra. Me ha costado mucho aceptar que después de todo sí quiero, sí es mi sueño, sí he venido al mundo para servir desde esa trinchera específica... no porque yo sea de un modo u otro, porque aporte habilidades maravillosas o porque mucha gente pueda opinar que está bien que me vaya, mucho menos porque me esté buscando a mí mismo...

Me voy porque Alguien me está esperando para seguir mostrándome sus caminos. Nunca ha dejado de hacerlo y por ello ha llegado la hora de volver a México con los Escolapios. Todo por seguir a Quien me ha llamado. ¿cómo estoy seguro de la llamada? ¡No lo estoy! Al menos no del modo empírico de evidencias irrefutables... la Fe basta cuando los Sentidos no comprenden todo del todo. (Estoy aprendiendo cómo se hace eso, te juro que es la parte que más ruido me hace, pero la que más ilusión me causa) 

29 junio 2012

aerolitos de jueves

Unleashed ideas y pensamientos untied.

MIslead, reconsider, starting over, going on.
Un mes, tiempo, sueños, maletas, nervios.
Mixed up, emotionally, I'm_possible.
Prisa, quehaceres, compromiso, visitas, intenciones, proyecto.
Study, wake up, go back, renew.
Proceso, espacio, reto, inteligencia, emociones.
Prepare, act, set on, get up, walk.
Dónde. Pobre, casto y obediente.
Pray, listen, re-writing,

26 junio 2012

Enfado

¡Fíjate qué curioso! Justo cuando pensé que ya había aceptado la lección de "L'abbandono" mi enojo llega para mostrarme todo lo contrario. El no tener fechas y requisitos para el siguiente paso en este proceso me puso de mal humor. Creo que fue peor tener una fecha extraoficial y seguir esperando la confirmación. Le escribí un correo al P. Provincial y me contestó bastante rápido, sobre todo si pensamos en lo ocupado que debe estar. En fin, al reconocer cuál es la fuente de mi inquietud, logré mitigarla un poco. Además, que me contestaran así de pronto me gustó mucho :D jeje. 

De pronto me encuentro emocionado, ansioso, nervioso, algo preocupado y también algo triste. Será este clima lluvioso de las últimas horas, pero mi corazón también está arrugado. Miro la vida que seguirá en Oaxaca y me gusta lo que se prevé. Los proyectos para la casa que ya no es del todo "mía" son causa de alegría y de nostalgia a la vez. Tal vez por eso le llamen "partida": uno deja un girón del corazón en cada lugar. 

16 junio 2012

A 15 días

Tengo sueño...

mañana hay clases y he terminado de preparar la clase en menos de 15 minutos. ¿por qué? En parte porque esa unidad ya la he visto con mis alumnos en la semana, en parte porque ya he trabajado con las muchachas del grupo y eso facilita mucho las cosas. Además, ayudado por sus evaluaciones, puedo diseñar la clase ad hoc. 

Estoy contento. Faltan 15 días para terminar mis días en Maple y aún me causa mucha ilusión ver a mis alumnos y trabajar con ellos. Después del tiempo transcurrido, de subidas y bajones en el ánimo personal y mi desempeño, me puedo sentir a gusto, satisfecho y agradecido. En mi corazón no hay para más, tampoco me quedaría más tiempo porque sé que mi hora ha llegado. Irme también me pone contento. 

De mis alumnos, he tenido de todo en este tiempo. Con mucho cariño los recuerdo aunque alguno me haya sacado canas blancas. He tratado de animar y afirmar a los chavos en su aventura de aprendizaje; despertarles el interés por un lenguaje que a mí me ha abierto muchas puertas y me ha dado grandes oportunidades de crecimiento; compartir lo que sé en forma simple, accesible y festiva. Espero que mis clases se recuerden como espacios donde los chicos pudieron ser ellos mismos y obtener lo más posible, llevarse algo para su vida. 

He confirmado que la docencia se amolda a mi forma de ser, a mis necesidades personales y a mis sueños y aspiraciones. También he aprendido que estar involucrado en el proceso educativo es una gran y grave responsabilidad. A mayor el cargo, mayor entrega se precisa. La entrega tiene siempre su recompensa y sus sinsabores, pero al final, la retrospectiva pone todo en su justo sitio, a veces incluso a pesar de nuestros propios esquemas y juicios. La sonrisa de un alumno al terminar sus estudios, el uso de las palabras nuevas en su conversación diaria, el riesgo de escribir o hablar de quiénes son ante completos desconocidos, los lazos de amistad que surgen entre libros y tareas, la inquietud llevada de la mano con la curiosidad que rompe las barreras del lenguaje, la maravilla que atestiguan nuestros ojos porque los discípulos superan al maestro… esto y más son las recompensas que nunca cosechamos, pero podemos apreciar con el tiempo y desde lejos. 

sigo con sueño: iré a la cama. 

10 junio 2012

Elegir

Morir y renacer... dejar toda la vida cada día, un día... para que alguien más viva a través de la entrega que hacemos sin escatimar. ¿Es posible? ¿Vale la pena? Yo digo que sí. 

Mas hay ocasiones en que tenemos que decidir, un segundo solo, entre seguir por donde vamos o cambiar el rumbo. Cada elección implica renunciar a más de un millar de opciones, dicen por ahí. Yo creo que siempre tendremos que elegir entre dos opciones concretas a lo sumo, lo demás es territorio del "hubiera" y los fantasmas. ¿Cómo hacer para no tener fantasmas y tardes melancólicas donde se extraña aquello que nunca se tendrá? Ciertamente no lo sé. Hoy creo que los espectros estarán allí y debemos hacernos sus amigos, tolerar sus estocadas y aprender que su espina puede doler, pero no debe alterar quienes somos, ni a donde hemos decidido ir. 

Creo también que nuestras elecciones terminan afectando más de lo que pensamos. Sin querer entrar en la paranoia de un universo plagado de realidades alternativas, puedo decir que lo que hacemos va tocando el mundo más allá de los límites de nuestra comprensión. Somos parte de algo mucho más grande, algo que nos rebasa y que espera por nuestra decisión... la vida es un tejido mucho más complejo del que comprendemos. Somos un hilo en esa trama y nuestra presencia es vital aunque a veces parezca lo contrario. ¿Qué sería de nuestra vida sin las personas significativas que Dios nos ha regalado? ¿Pensamos en lo grande que es nuestra vida para otros hermanos? ¡Qué compromiso, qué compromiso! 

Al decidir rompemos el paradigma de nosotros mismos o lo reafirmamos. En cualquier caso, hemos de morir para vivir. Morimos a una vida por escoger aquella otra que, sabemos dentro de nuestro corazón, nos está destinada para alcanzar la felicidad que muchas veces resulta más huidiza y metamórfica de lo que calculamos. Nuestras muertes nos permiten vivir y seguir en su busca. Así, estoy contento de la muerte que tengo delante, muerte que es conducto de vuelta a un sueño perdido. Es curioso, con esta muerte rompo y reafirmo el paradigma de mí mismo a la vez. 

Estoy contento y tranquilo bajo la tormenta. 

06 junio 2012

¡Sigue!

…a pesar del cansancio
aunque no haya certezas
aun cuando el espíritu
se pierda en ocasiones.
aunque la oscuridad
sea densa.
Porque vale la pena.
…luego de caer
aún con las caídas
a pesar de los miedos
con la furia del lobo
con la astucia del zorro
con el fuego por dentro
aunque caigas al lodo
…con tus uñas y dientes,
en la fiesta y el llanto,
cuando todos se han ido,
entre sombras y dudas,
en el llanto de un joven
o la risa de un niño...
…porque has sido llamado
para entregarlo todo
sin importar el frío,
agradecido siempre
por su Misericordia.
…porque tiene sentido
a pesar que unos días
pequeños y sombríos
le pierdas el sabor
y sea vinagre el vino.
Porque no son tus fuerzas
lo que busca El que llama,
sino más bien la entrega
a su Fuerza Infinita.
Aunque tú no comprendas
porqué hace lo que hace
o con Quién te has metido
o a dónde va el camino.
¡Difícil! No lo niego,
Imposible sin Él.
Irracional, ridículo, 
cuento de viejas locas
y curas maliciosos
Un pobre soñador
que no mira realmente
al mundo como es.
¡Tantos te lo dirán!
de corazón estrecho 
con su argumento hecho
sin tener la Verdad
Pero tú que lo has visto
que su Pan has comido
que una tarde le oíste 
tu nombre pronunciar
Sabes que Él está vivo
y que tiene sentido 
seguir su Gran Camino
para, cómo Él, Amar.
Sigue, pues: sé valiente
ya de pie, ya silente,
en medio de la gente
Síguelo de Verdad.

18 mayo 2012

Madre

nota del 19 de enero de 2012


"En el 2009 tenía la certeza de que tenía que disfrutar a mi madre lo más que pudiera. Poco a poco se fue apoderando de mí una inseguridad enraizada en mi falta de tiempo de calidad con ella y su salud. Y me daba miedo pensar que mi madre pudiera morir. Hubo días en que el despedirme de ella me causaba algo de turbación. Tal vez mi estrés en el trabajo contribuyó. Pensar en qué seguiría en mi vida después que mi madre muriera me ponía nervioso, triste, inseguro.

"Ver a mi madre en terapia intensiva me pone triste, pero no me turba ni he perdido la paz del corazón. Tengo la plena certeza de que el Señor la habrá de socorrer y que su Obra es más profunda que mi entender. Ahora está respondiendo al tratamiento y la prognosis es muy alentadora. Sé que ella quiere vivir y luchará para ganar esta batalla. Yo confío que el Señor será su fortaleza.

"Me duele irme, con la salud de mi madre como está. A veces me asalta la pregunta: ¿Acaso no será un signo? ¿Debo quedarme entonces? Mi respuesta es que tal vez el hacer mi vida y "sentar cabeza" puede que hasta la tranquilice. No lo sé. Como me dijo el P. Marco, si yo llego a irme, le he de pedir al Señor que allane mi camino hasta su encuentro. La salud de mi madre pasa por esa senda. Por eso, el hecho de que responda al tratamiento, las muestras de amor que hemos recibido y la abnegación que adivino en el actuar de mi hermana son signos de todo lo opuesto.

"Dios nos ama tanto que no nos ha de dejar desamparados. Aunque a veces nos cueste reconocerlo, no significa que no está. Amo a mi madre mucho, soy un ser cuyo hábitos fueron en buena parte moldeados por ella. Hoy reconozco que hay un Amor más grande y perfecto, que la colma de ternura y bendición y que conoce su corazón mejor que nadie. ¿Quién como Él para cuidarla? Él, que no descuidó a María sabiendo que Cristo subía al Padre, no dejará a la madre de un discípulo suyo. La Gloria del Señor se ha manifestado en esta oportunidad para que, en medio de la prueba, tengamos la certeza de haber sido amados y bendecidos con la Misericordia y la Compasión más grandes que podamos haber soñado.

"Doy gloria a Dios por la enfermedad de mi madre y ruego que su salud vuelva para que alabemos su Nombre."

Ahora que mi madre se encuentra mucho mejor, doy gracias a Dios porque no desamparó a sus hijos, confiados a su Misericordia. Aun queda mucho trecho por recorrer, pero ver las maravillas del Señor ha reconfortado mucho mi espíritu. Sé que a pesar del dolor de la partida, tendré la certeza de que mi madre no está sola; espero en Dios que ella también sea consciente de esa presencia y se aferre a ella, como aquel "niño que no sabe dormirse sin cogerse de la mano de su madre..."

23 marzo 2012

Mixed Emotions

Tengo una gran expectativa y, sin embargo, estoy en medio de una calma que no puedo explicar, ni comprender. Yo, que siempre analizo lo que me ocurre, que vivo para saber el mundo y conocer la realidad circundante, tengo que esperar y confiar. Como una semilla bajo la tierra, o en el morral, o en el viento... a la espera de despertar y ser lo que ha venido a ser. Pero al verla, uno se piensa que no pasa nada en su interior, hasta impasible se nos antoja. 

Hoy me han dicho que luzco triste, apesadumbrado... yo mismo me saboreo lleno de emociones encontradas. No estoy confuso, como antes, más bien me encuentro al umbral de algo que me ha esperado de vuelta, con una decisión tomada... Soy como la cuerda del arco, tensa, antes de la batalla... Al mismo tiempo, miro a mi familia y mis amigos, sé que los dejaré, que atravesaré una cortina invisible que pondrá incluso enemistad entre ellos y yo... He experimentado mis miedos más intrínsecos: rechazo y fracaso. Hoy sé que ellos me causan temor porque conducen a la soledad, no solitariedad, sino la desolación. Sigo temiendo, pues la desolación de hallarme sin la experiencia de lo extraordinario en mi vida. Miro a la Escuela Pía que ha crecido en mi México en estos tiempos. A veces me gustaría colaborar de inmediato, luego recuerdo que aún no estoy listo, pero que me alistaré... 

Sé quién soy y que debo seguir el camino escolapio para cumplir mi misión personal en este mundo. Me lleno de entusiasmo ante esa posibilidad, el reto delante de mí, la senda por recorrer; Me lleno de reverencia al saber que todo esto no es mío, no lo escogí, sino fui llamado (tal cual los doce que vivieron cerca de Él) Me lleno de tranquilidad de saber que Quien me ha llamado, me sostendrá en esta batalla, sin fallar, aunque yo fallare; Me llena de temor que mis fallos me alejen, me convenzan de que lo mejor es dejar de soñar y abandonar el camino es la mejor opción; Me lleno de inseguridad saber que no sé... el misterio me asombra; Me lleno de alegría porque he descubierto algo que hay dentro mío, en mi centro, que ha puesto Dios mismo desde mi creación; Me lleno de paciencia y Me lleno de impaciencia porque tengo que seguir en este limbo un tiempo más. 

Pido a Dios que me sostenga. Todo lo Espero en Dios que me fortalece. 

19 marzo 2012

Barreras

Post de madrugada... just while everyone sleeps, my partner in this adventure included...

Depués de tanto tiempo, debo reconocer que de vez en cuando me pongo en la situación de abusar más de lo que debería. Me corto completamente de quien soy y caigo en quien también puedo ser. La decisión es mía. A veces por mi propio pesar, otras, para acompañar a quienes están abatidos... Sé que no es la forma correcta y que la vida me reta a algo más: terrible y profundo, embriagador como jamás he podido imaginar... que la fuerza no proviene de mí, como tampoco el llamado; pero que la respuesta a ambos es genuinamente humana, con fallas. Sé que el Señor conmisera este estado, pero también sé que no lo aprueba. Simplemente porque se implica el daño que hago a mi propia existencia, no mía, y acarreo a los demás. De ahí que el Señor no haya planeado eso para nosotros. Y, sin embargo, miles de veces sucumbimos a la ligereza, al desatino, a la decisión por volver a quienes ya no somos, pues hemos sido salvos. El olvido, la culpa, el miedo y la soledad nos llevan a estas decisiones erráticas y dolorosas.

Hemos olvidado que somos parte de algo mucho mayor. En nuestro corazón habita la fuerza que sostiene al hombre más allá de sus capacidades. Algunos lo llaman "espíritu humano", pero no viene del hombre mismo, pues de otro modo la vida sería completamente distinta. Aquello que está en nuestro corazón no es nada menos que el Amor que nos fue dado desde antiguo y más recientemente a través de Jesucristo el Señor. Pero olvidamos ese amor y no nos regimos por él, sino por las pasiones que van y vienen en el inmenso mar de nuestra superficie. Vivimos tan ocupados de los cambios que tenemos, que olvidamos lo inmutable y la causa de nuestra hambre de absoluto. No sabemos quçenes somos y por qué estamos aquí. Así, creemos ser los peores y más indignos seres del planeta, le damos la espalda al amor, al Amor.

La culpa nos carcome el corazón hasta dejarlo seco, inútil, desesperanzado. Ya que hemos hecho tanto daño, ¿quién se interesa en nosotros? De hecho sería mejor reconocer que hemos fracasado, que la vida no está hecha para nosotros y que sería mejor volver a donde era tranquilo, donde no había un alma alerta a la voz que la llamó, al lugar que encadena, pero consuela siempre (hasta que aprendes que ese consuelo sólo te arroja en brazos de un pesar mayor) Y luego, después de pensar que hemos aprendido, nos percatamos que acabamos de caer en aquello que juramos no haríamos más, somos los peores y nos merecemos el olvido de nuestro Señor, el castigo más cruel y peor. Y, asumiendo el lugar de dioses, nos imponemos castigos llenos de rencor contra nuestra humanidad.

El resentimiento, la culpa y el olvido nos conducen a la soledad. Aislados del mundo que es mucho mejor, más digno que nosotros, los seres humanos hemos perdido la verdadera dimensión de la vida. La vida se vive con otros, pues solo no nos quiso ver Dios. Aquí estamos, en este valle de lágrimas. Siemrpe habrá alguien para escuchar y uno que necesite ser escuchado. La apertura es esencial, porque sin ella no seríamos humanos. Al principio duele, cuesta. Uno no está acostumbrado a confiar (a veces ni en Dios) y de pronto comprendemos que la soledad sólo se combate sabiendo que no se está abandonado en el combate. Siempre hay más y más personas dispuestas a arriesgar la vida para la salvación de otros... de un modo u otro, Dios siempre encuentra un instrumento. 

¿Y si no? El miedo y la duda nos poblan desde pequeños. Lo que está bien o mal a veces es lo que menos importa. El problema es que el corazón del hombre siempre alberga una culpa y un miedo. Con ellos, vivirá envenenado para siempre, incapaz de aceptar el Don de Dios y abandonarse a él sin buscar otros refugios, falsos dioses que calman un momento y luego exigen más tributo a cambio de una noche tranquila, una pasión que se cumple, o cualquier otro capricho. 

Todos estos obstáculos están en una superficie. Aunque cuesta llegar a ella, identificarla como lo no esencial es más complejo. Esta capa es quien hemos creído ser toda nuestra vida. Lo que debíamos ser, lo que era aceptable ser, lo que otros esperaban que fuera. No. Así nunca seremos. La definición está en el Sueño de Dios para nosotros los hombres. Ese sueño lo ha transmitido, lo ha anunciado durante mucho, mucho tiempo. Ser felices. En el corazón del hombre yace un intenso deseo de felicidad. Tan cerca y tan lejos, siempre. Es tan simple que no se cree que pueda ser así. Es tan terrible que no se atreve a hacerlo. Aún así, nuestro centro fue puesto ahí por Dios y sólo Él conoce lo que es. 

Desnudos así, ante Dios, podemos ofrecer lo que pensamos, tememos, odiamos, amamos, sentimos, culpamos a otros o a nosotros mismos, desesperamos, dudamos, recordamos, añoramos, descubrimos, soñamos, planeamos, calculamos... El ser humano fue creado a imagen de Dios, que se conoce como nadie: nos conoce como nadie. Lo más intrigante es que nos deja escoger. Ha creado un camino. Mis decisiones me alejan o acercan a Él, pero lo crucial es comprender en lo profundo del corazón que Él me guía y muestra el siguiente paso. No siempre es fácil.

La vida cobra sentido para mí cuando acepto mi propia historia, pero rompo con el acuerdo de vivir en el pasado cuando ya el presente me urge, me exige que tome una decisión y no vuelva atrás. Lo muerto debe permanecer muerto. Dejemos que los muertos entierren a sus muertos. No destruyamos la obra de Dios cuando se trata de nuestra salvación. Que Dios nos acoja e ilumine en esta continua búsqueda hacia Él.

Sólo desde el Amor, la soledad se puebla, la culpa halla misericordia, el olvido no existe para quien nos ha soñado desde siempre y nos ama infinitamente, el resentimiento se torna comprensión y aceptación. El proceso es largo, pero constante. Para quien está atento al lenguaje de Dios, todo se convierte, todo cobra el sentido que tuvo la vida de Cristo, de quien somos discípulos. Para encontra a Dios no necesitas buscar, sino dejarte encontrar: desnudo, alegre y decidido. 

Que Dios nos bendiga. Aumente nuestra Fe, aliente nuestra Esperanza e inflame nuestra Caridad.

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Sin rendirse

15 marzo 2012

Cardio


Mi madre duerme esta noche en una camilla en la sala de urgencias del hospital. Desde principios de este año, ha estado delicada de salud. La mañana del 17 de enero la ingresamos al hospital a causa de un cuadro de angina de pecho inestable. El electrocardiograma indicaba una serie de anomalías que sugerían la presencia de una obstrucción en sus arterias coronarias. Entre vueltas y recovecos burocráticos, después de pasar por más de dos áreas del hospital (incluida una semana en terapia intensiva) mi madre fue dada de alta. No fue porque mejorara, sino porque el procedimiento que seguía sería en la ciudad de Puebla y no habían autorizado el traslado que se pedía. 

Así, este mes y medio estuvo estable, aunque no bien de salud. Con ánimo para seguir y con ganas para aliviarse, cuidarse... Al ir a Puebla estuvo nerviosa, pero regresó confiada en que Dios le salvaría, la cuidaría. Hoy hemos visto su Poder manifiesto con nosotros una vez más. Aunque debo decir que la visita a Puebla no ayudó mucho que digamos. El antes citado electrocardiograma se ha extraviado. Nada de lo que sufrió mi madre en enero pasado deja huella, cicatriz o prueba de su existencia. Es la palabra de la cardiólogo, que tal parece no sirve de mucho cuando se tiene un monstruo burocrático anquilosado y obsoleto que sirve más para probar la paciencia de un cristiano, que para prestar el servicio para el que fue creado. 

La Dra. Cruz ha tratado todo esto con mucha sabiduría, nos ha expuesto que es complejo el caso, que el procedimiento de cateterismo se vuelve más difícil porque los estudios que nos piden están bloqueados por el mismo ISSSTE. (uno de ellos, sobre todo) Las palabras de la doctora, lejos de desanimarnos, nos tranquilizan. Saber hacia donde vamos y qué pasos siguen en este proceso es alentador. Ver el camino es siempre importante cuando se echa a andar, más si el sendero es nuevo y sinuoso. Sabemos que mi madre y todos nosotros estamos en manos de Dios. 

Me confieso: estaba muy intranquilo hace unas semanas. La impotencia y la confusión ante tantos puntos de vista me alteraron mucho. A pesar de lo conmovedor que fue experimentar el amor que Dios nos tiene en medio de este laberinto. Las muestras de preocupación y de cariño que muchas personas tuvieron para mi madre. La solidaridad de cercanos y lejanos. Las sinceras letras de quienes, desde lejos, nos aseguraban que todo estaría bien, que oraban por nuestra madre y nos recordaban que Dios no abandona a quienes ama. La atención de quienes nos prestaban los servicios de salud (enfermeras, camilleros y médicos)
Hoy me siento tranquilo en medio de esto. Es muy duro. Soy muy cercano a mi madre. Me cuesta trabajo verla en cama, inquieta, preocupada por lo que pueda pasarle. Pido a Dios que fortalezca mi Fe y que renueve mi Esperanza. 

Agradezco a Dios por mi familia, porque estamos juntos, porque Dios nos alimenta y guarda en sus manos. Doy gracias por esta enfermedad que ha sido una prueba para la determinación y el amor que nos tenemos, que nos ha unido como familia y ha puesto todo en perspectiva. le doy gracias por darnos la oportunidad de retribuir en vida a quien tanto nos ha brindado. Cada día es un reto: a la paciencia, a la constancia, a la solicitud, a la alegría, a la esperanza, a la fe, al amor. El Señor nos sostiene en la lucha. 

09 febrero 2012

Paz Interior

Hace poco veía entusiasmado la película de Kung Fu Panda 2. Como todo filme infantil, éste tiene un mensaje sobre el alcanzar la paz interior. Más allá de una técnica de arte marcial, o una meditación larga y lograr el vacío que algunas filosofías orientales enseñan, la película vuelve a tomar la idea de la aceptación de quien se es como la base del triunfo. Al reconciliar la propia historia, el personaje principal llega a la comprensión de sí mismo y desarrolla algo increíble: la capacidad de contener ataques mortales. Y más aún: perdona a quienes tanto daño le hicieron. 

Siempre me ha gustado ver películas para niños por el tipo de mensaje entre líneas que se descubre, por las risas que me arranca y porque me aleja de mis propios laberintos por más o menos 120 minutos. Este largometraje me entusiasmó mucho. 

Tal vez sea por el proceso que vivo ahora. De pronto me he dado cuenta que mi lugar está cerca del Señor. He reconocido el error que cometí al dejar el seminario cómo lo hice. Estaré por siempre agradecido con Dios, pues convirtió ese desvío en una gran oportunidad para seguir enseñándome, guiándome, dándome su amor. Conocí a tantas buenas personas, me mostró y ha moldeado mi corazón a fuego lento, mientras seguía negando quien era. Nunca dejó de llamar a la puerta. ¿Comenzar de nuevo? Más bien continuar; entregarme de forma más intensa. De ahí que tengo esta paz, esta sensación de consuelo... hacía tanto que no lo vivía.

Me gusta el final de la película. Po regresa a casa y sabe que su lugar está ahí. Espero volver a casa y saber que mi lugar siempre ha estado ahí, mi vida y mi felicidad brota de el Señor, su llamado amoroso y fiel, mi respuesta que quiere ser llama.

12 enero 2012

Discernimiento

Después de algún tiempo y de meditar en lo profundo de mi corazón aquellas cosas que he vivido y el camino que he seguido hasta hoy, me descubro nuevo, más maduro y reflexivo, pero sobre todo más dispuesto a seguir al Señor mediante el camino que propone la vida religiosa sacerdotal.
I
Alguna vez estuve convencido que el ser Escolapio era la forma más perfecta de responder al amor de Dios. Hoy sé que no es la forma de vida más perfecta, que es un estilo de vida y una tensión hacia la entrega de toda la vida. Pensar o esperar que los religiosos (y yo mismo) seamos perfectos me ha causado mucho daño y gran amargura. Hoy acepto con humildad el llamado a participar en esta vida y plugo a Dios que me sostenga en todo momento.
Hce tiempo dije que había entrado a la Escuela Pía en busca de una historia propia y que mi padre viera su sueño realizado en mí. Pensé que aquellas motivaciones eran imperfectas, que se basaban en el miedo al fracaso. Hoy comprendo que, aunque esos elementos formaron parte, de forma consciente o no, del bagaje que me trajo a los escolapios por primera vez, no fueron la razón principal de mi ingreso, reconozco que me faltó hacer una lectura más desde el Espíritu de mi historia personal al irla revisando. A pesar de las muchas y muy intensas experiencias fundantes, la llamada sigue siendo "un viento que corre suavemente dentro del corazón," a veces de un modo ta imperceptible, que a uno le entran dudas y no sabe si ha elegido bien.Hoy no tengo la fórmula contra tales dudas y miedos, pero creo que al estar l más cerca de Cristo encontraré la fortaleza y la fe necesarias cuando la duda llegue.
II
¿Acaso le tengo miedo al mundo? Creo que no. He pasado por muchas experiencias, tanto bueneas como malas. Viví éxitos que no llenaron este hueco en medio de mi corazón. Tuve fracasos que a veces me hicieron dudar y dolieron mucho, pero nunca derrumbaron mi espíritu y me dejaron valiosas enseñanzas. No temo al mundo y sé que la obra de Dios se manifiesta en y para el mundo. Sin ser del mundo, estaré inserto en el mundo con sus esquemas. No sueño que puedo cambiar el mundo, pero sí sueño con ser signo de contradicción al ir centrando mi vida en los valores evangélicos.
III
Soy un ser muy apasionado. Vibro en consonancia con los seres que me rodean. Me considero también una persona muy sexual. Tal vez ahí esté aquello que pondrá de manifiesto la Gloria de Dios. Me encomiendo a Dios, pediré la ayuda necesaria en el proceso de formación para lograr la sublimación que el estado de vida que pretendo abrazar me requiere. Mi pulsión sexual nunca ha perturbado mi vida pública, profesional o familiar; siempre se ha vivido en privado. Es importante que no busque reprimir, sino encausar esa energía y dejar que la Misericordia vaya actuando en mí, que me transforme en vaso agradable a su Presencia. Me pongo, pues, en manos de Dios y camino adelante.
IV
Cuando volví de Estados Unidos quería ir y recorrer el mundo, estudiar una maestría en el extranjero, volverme un profesor de una universidad y llevar una vida tranquila: rodeado de mis alumnos, colegas y un perro labrador negro llamado "Nox." Me casaría quizás con una buena mujer con la que tendría dos hijos: Alejandro y/o Ángel, Catherine y/o Lía... al paso del tiempo podría volver a casa y montar una escuela modesta que, a un precio módico y justo, llevaría el otro mundo a quienes no lo hubieran visto, despertaría el hambre de caminos y los conduciría a ser algo más de lo que otros se hubiesen atrevido. Ese es el campo que quiero vender a cambio de la perla del Reino que he encontrado. 
En mi corazón siento que Dios ha soñado un plan diferente para mí, aunque hay ciertas vetas que extrañaré y elementos que pude haber conseguido, estoy invitado a responder a esa muy feliz realidad, un lugar mejor del que yo pude planear y nombrar. Yo quiero, he escogido responder a esa invitación. 
Sufrir, estar solo y tener espinas en el camino es algo que le pasa a todos los seres humanos en un momento dado de la vida. Me da la impresión que el religioso lo llega a experimentar con mayor intensidad. Soy consciente de que en momentos de desdicha y tribulación acompañaré a Cristo en su Pasión; más he visto cómo el Crucificado nunca falla en sostener a quienes todo lo esperan de Él y le agradecen con serenidad la Gracia de compartir el dolor humano y participar así, de otro modo, en el Plan de Salvación de Dios para el hombre. Lo vi con mi padre y madre, mi abuelita, Calasanz, y tantos más...
Confío poder asumir mi papel en el hoy y aquí que me ha tocado vivir. Compararme con el desempeño de mis hermanos, o de amigos que alcanzaron logros dignos de aplausos no me lleva al Reino, denota mucho amor propio y arrogancia, esconde en el fondo la necesidad de la seguridad que brinda el reconocimiento público. Ya sé lo que se siente. Estaré alerta y tendré paciencia conmigo mismo, pues retomar el camino exige la humildad del hijo que vuelve agostado del mundo y quiere abrazarse al Padre Amoroso y Fiel, el Único que es, fue y será siempre Fiel. Dejarme tocar por Dios, abandonarme, ser humilde y aceptar su actuar, mirar con Fe, entender con Esperanza y tratar con Amor a todos, empezando por mí son los retos que Dios pide de mí en el tiempo venidero.
V
Desde pequeño la soledad y la intimidad han sido el lugar de encuentro entre mi Señor y yo. A través de rezos simples dichos una y otra vez, fui descubriendo al Padre, me entusiasmaba en Hijo, y me maravillaba todo lo que, de acuerdo a la Fe de mi familia, era obra del Espíritu Santo. Siempre he admirado y respetado a figuras contemplativas que siguieron el ejemplo de Cristo en su modelo de oración al Padre, como un diálogo cara a cara con familiaridad, cargado de amor y confianza infinitos: María, Francisco de Asís, Teresita, Teresa de Jesús, Juan Apóstol, Juan de la Cruz, José de Calasanz... Gozo la consolación que hoy me toca y aguardo la desolación que templa el Espíritu y ¡cómo cuesta!
VI
A examinar mi historia personal, descubro que no hay comunidad sin amor para mí. Me maravillo al contemplar que en diversas ocasiones he sido punto de unión entre polos opuestos, he visto a dos hermanos hacer la paz o he vivido el amor y la aceptación de un grupo humano. Todo eso son pequeños destellos de lo que Dios hace conmigo en medio de la comunidad. Hace tiempo me confundí y pensé en la comunidad como un fin, no como un medio y mucho menos como un reflejo que se va tejiendo de fallas tanto como de virtudes. La desesperación me hizo coger las maletas e irme. Hoy reconozco que la comunidad es un reto a ir construyendo desde la Esperanza, con Fe en que "Dios nos construye la casa" por su Amor. Y comprendo que no siempre tendré hermanos santos, que hay personas que no se caen bien y no por eso dejan de vivir en torno a un Jesús que, me imagino, los reta a vivir en comunidad pacientemente. De esto Calasanz es un gran ejemplo. No siempre tuvo los hermanos que lo edificaran, es admirable como pudo ver a Jesús en ellos y mostrarme que quien tiene a Dios no le falta nada y, por tanto, vive en comunidad nutriéndola y nutriéndose de ella. 
Yo nunca he dejado de ver a los Escolapios como mis hermanos. Las sonrisas y los abrazos que siempre he encontrado entre los padres han sido un signo crucial en mi búsqueda vocacional. Estando con algunos de ellos me siento muy a gusto, feliz. Siento a la comunidad de la provincia (que es con quien he convivido) como una familia para mí, estar con ellos es estar en casa. Y en casa hay problemas, pero es tu casa. Me tomó 7 años entender eso y aceptarlo con humildad y disposición a tomar parte en la construcción que el Señor dirige y alimenta por su Misericordia. 
Mucho de cuanto he vivido en estos años me ha enseñado a ser más paciente y más tolerante con los demás. Aunque me gusta como hago las cosas, reconozco que es sólo una forma de las millones que hay en el mundo. Sólo ahora he comprendido que la vida comunitaria puede ser la vida en común buscando el sueño de amor que hemos sido llamados a encarnar, o puede ser barrera que duele porque los hermanos tienen defectos que afectan a ese plan. Es un error que ha cobrado un precio muy alto en mi vida el considerar a lo primero un elemento perfecto que ya existe por sí mismo en la vida religiosa, o condenar lo segundo creyendo que todo está mal y no hay esperanza. La búsqueda de un equilibrio pasa por la tolerancia, la paciencia, la humildad, la perseverancia y la comprensión; pero sobre todo por la oración en común, la fe en que estamos aquí por Dios y no por un hermano en concreto, sea un amigo o un detractor. A esa madurez aspiro, pues ya he experimentado las consecuencias de ambos errores y quiero aprender de ellos.
VII
Mi historia personal se puede leer desde muchos puntos de vista. Comprendo que la certeza absoluta del camino que debo elegir (y que buscaba al iniciar el proceso) no va a llegar. La fantasía de una revelación extraordinaria con campanillas se ha cambiado por una serie de muy sutiles, a la vez que brillantes, mociones del Espíritu en mi corazón. Comprendo y acepto con gran gozo y profundo agradecimiento que Dios haya seguido preparándome en su plan durante los años lejos de la Escuela Pía, que me haya sostenido con su luz en mis horas de oscuridad y me haya inspirado a buscarlo cuando el tiempo fue propicio. Respetó mi propia búsqueda del amor humano de pareja, una familia y la vida desde otra trinchera; y se valió de esa inquietud para mostrarme sus vericuetos y guiarme de modo que, al cabo del tiempo, me diera cuenta que el lugar al que pertenezco, donde mi corazón ha encontrado un espacio al que puede llamar hogar es en el proyecto de vida consagrada. 
Lo saboreo como una llamada real, personal, misteriosa y gratuita. Ya no es la búsqueda de identidad e historia propias en un adolescente confundido, sino el anhelo joven de responder libremente al llamado a un abandono radical que cuesta, da miedo, pero que ya no puedo desoír a riesgo de ser infeliz. Tengo fe en que Dios me irá sosteniendo en esta lucha, pues creo firmemente en sus promesas. Mis inquietudes son grandes pero su Gracia es mayor. Lo he experimentado. Se me expande el corazón y se acelera el pulso de tan sólo pensarlo. 
De ahí que concluyo que este proceso ha sido de liberación, de encuentro con mi más íntimo ser, el que vibra con esta vocación y que sueña y sonríe al saberse parte de un Plan Mayor, al que desde chico le pareció diáfano que tenía algo en común con los Patriarcas, los Profetas y se sabía heredero de esas promesas de forma especial, personal. Con una confianza y un abandono afianzados en el Amor que el Padre derramaba día con día en su alma a través de las mediaciones que, desde pequeño, han sido una concretización que me ha ayudado a avanzar en mi vida. A esto he venido al mundo y desde ahí toda mi vida y mi andar cobran sentido. Lo que por años negué es quien realmente soy. Lo sé por la gran paz interior que esta afirmación produce en  as mundo lleno de triste. En un mundo lleno de tristezas, cargado de ansiedades, de miedo y de ira, que ha perdido la esperanza y todo relativiza, Dios me creó para ser instrumento suyo para brindar su amor. Ah, ¡cómo cuesta! ¡Pero cómo lo disfruto!
El camino no se termina nunca porque siempre habrá algo nuevo que pulir. la vida es camino y Dios nos la ha dado. Lo busco a tientas y creo ver pequeños destellos aquí o allá en una oscuridad que invita al abandono que nace de la atenta escucha. Caigo muchas veces y el Señor espera que me levante y lo siga a la Vida Eterna. A andar, andar...

09 diciembre 2011

Consolación

A veces las cosas pintan simplemente genial. Hay días en que los acontecimientos fluyen como marcados por un ritmo acompasado en nuestro corazón, naturalmente. Esta semana ha sido algo así. Todo se ha ido volviendo más claro. No es fácil el camino, pero vamos avanzando sin que los contratiempos nos detengan o el miedo nos paralice. Vivo en medio de algo que los místicos han llamado "consolación" (un momento en el que la relación con el Padre es muy cercana, muy íntima, muy tangible. Todo nos habla de Dios y reconocemos su presencia salvífica en prácticamente todos los aspectos de la vida) Padre Marco me ha dicho algo sabio, hay que aprovechar esta energía sabiendo que vendrá la "desolación" algún día y tendremos que seguir adelante. Mi pasado me enseñó que tomar una decisión en el punto más álgido de uno u otro proceso puede llevar a una frustración muy grande cuando no se termina de madurar o cimentar dicha elección. De ahí que el proceso de dicernimiento que llevo sea tan importante. Hoy he vuelto a conectar con mi pasado en una forma amigable y placentera. Reconozco los errores que hube cometido y quiero aprender de ellos. Pero lo que más fuerza de me da es la satisfacción de haber reconectado con una serie de pulsiones internas, mociones del espíritu, que no había visitado en largo tiempo y que, ahora sé, forman parte de mí, tan íntimas y duraderas que ni yo mismo las pude eliminar con años de negación, indiferencia, ataques frontales o miedos nocturnos. Este "yo" que se ha ido formando poco a poco y que de un modo u otro ha marcado mis elecciones. Un "yo" que no es perfecto, que aspira a Dios, que busca darle un sentido a su propia existencia y configurar su propia imagen a la de alguien a Quien he conocido desde muy pequeño. Al producirse esa conexión todo comenzó a fluir con una naturalidad admirable. Supongo que esto no durará mucho, pero me da gusto saber que lo tengo hoy. Mañana, después de todo, es una referencia a un futuro que jamás llega porque el presente se renueva constantemente.

23 noviembre 2011

Epistolae

Hay ciertas cartas que no me imaginé escribir en mi vida. Mientras las examino, me doy cuenta de lo lapidarias que pueden ser las palabras bajo determinadas circunstancias, cómo aquello que dejamos tiene su forma particular de volver a nosotros y cuánto puede reflejar lo que escribimos sobre el crecimiento y el carácter de cada persona. 

Al redactar aquella carta de petición de entrada a las Escuelas Pías a un padre que no conocía, plasmé muchos de los sueños febriles que enardecían mi corazón y me prometían que el mundo era mío. Es curioso volver a ver ese joven e iluso corazón, me causa ternura y lo respeto por la temeridad que mostraba.

Las líneas que dedique a mi familia y amigos fueron siempre apasionadas. Siempre trataba de transmitirles mi cariño y, a la vez, irles mostrando lo contento que estaba de vivir el sueño que, a la postre, se convertiría en una forma de vida: un cosmos.

Siempre traté, sin éxito, de madurar mis afectos por Adriana. Mi vida acababa junto a su destino y ella era la única ligadura que nunca corté, la barca que no se hundió, el sueño paralelo de una vida paralela. La alternativa que no pasó la prueba para quedarme a vivir el "happily ever after." Hubo cartas, una en particular, donde le decía que ya no podía verla y contemplar la posibilidad de estar juntos como pareja. Hubo muchas donde le dije que volvería, y así fue.

¡Cómo me iba a imaginar escribir la cara de salida! Y sin embargo, lo hice con la misma intensidad, fruto de un hastío y de la desilusión. Como una carta que escribe un adolescente a sus padres cuando está haciendo un berrinche. Me fui de casa dejando una carta "revolucionaria y contestataria" en la mesa de la cocina. Pensé que no los volvería a ver.

Cada post en un diario electrónico se fue volviendo un testimonio simple y una carta abierta para mi querido lector. Cartas que iban con la intención de aliviar soledades y terminaron un día con una misiva escrita de madrugada y en mi bandeja de entrada un 14 de septiembre. El blog no se apagó y la amistad perdura. Mucho aprendí y sigo aprendiendo gracias a ella. 

Yo no sé qué siga, pero sé que pronto vendrá una carta que lo preparará todo para el paso que sigue. La pluma, como el Espíritu, nunca está quieta.

18 noviembre 2011

Andante

Un paso más, tan sólo uno. El vértigo me viene de lo desconocido; eso siempre me ha puesto en guardia. Por momentos la llamada parece diáfana, como si no hubiera otra explicación para lo que soy. Luego, todo se va nublando con pensamientos y sentimientos que me llevan a cuestionarlo todo y volver a comenzar. A veces me descubro pensando en círculos, sin avanzar un ápice. Tengo que callar para que hables Tú. Pero es mi vida de lo que estamos hablando, ¿no debería ser un diálogo? ¡Negociando con Dios! Hay tanto que decir, tantas expectativas, sueños, ilusiones, planes, ideas y proyectos... un mundo: el mundo. Mis peros y mis noes se van disolviendo muy lento. Me convenzo con mil argumentos de lo mucho que debo descubrir en mi corazón, que aún estoy peregrino. Y ya dentro de mí Tu Espíritu hace mella. ¡Cómo cuesta, Señor! Me vas envolviendo sin que yo lo sepa. Has soñado conmigo, me dicen, pero no puedo adivinar tus sueños. Todo se vuelve un símbolo de aquellos que es muy claro bajo tu Luz. Hay que leer entre líneas, atisbar entre destellos y darles el sentido apropiado en medio de esta oscuridad. Mi débil fe no alcanza para esta vida en tinieblas y necesita tu Gracia. El precio por la luz es un abandono que siempre me ha costado. Me rebelo y me tienes paciencia. "Dios nos mira con ojos de misericordia."