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18 abril 2013

¡Vámonos!

Ha llegado la hora.


Después de mucho trabajo, es tiempo de mover este proyecto un poco más allá. Los últimos seis años he puesto aquello que más me ha interesado,en este espacio encontré un desahogo y una forma de registrar mi historia en medio de los desiertos y los oasis a donde me condujo el Señor. Poder leer de nuevo cada post fue una experiencia muy buena, reconciliadora. Me ayudó a encontrar el hilo en la madeja que voy devanando. Así, cada avatar se volvió una pieza del gran diseño que he ido construyendo en una "co-producción humano-divina"

Hoy, presento el último post que tendremos aquí. Mudamos el blog, vamos a tener algo un poco más grandecillo, más independiente, ojalá que más creativo también. Una nueva etapa en mi vida requiere un nuevo paso en este querido proyecto. 

Así, querido lector, ésta es mi invitación:

¡Vámonos!

http://www.avatarescotidianos.com 

es la nueva casa para las mismas chivas, los triques y hasta el perico. ¿Me acompañas?

21 diciembre 2012

Contrastes

Hace nueve años no estaba en casa. Por múltiples circunstancias y la única razón de considerar al mundo en dos tonos: blanco y negro, no me sentía en casa. Todo lo que vivía me parecía o una farsa perfectamente montada, pero sin sentido; o una cruel y helada rutina que ya había sido establecida para el mero cumplimiento. En cualquier caso, en algunas noches me parecía que cualquier otro sitio podría ser mejor para mí. Miraba la luna, pensaba en lo que había dejado, en la decepción de no encontrar aquello que buscaba como lo había imaginado... el dolor penetrante y agudo de quien no comprende porqué su mundo se ha derrumbado, ni sabe "qué hacer con las ruinas que tiene alrededor." Fueron días negros en verdad.

Hoy estoy en casa. Por múltiples circunstancias y la única razón de tener un Padre que me ama y me ha conducido con paciencia para conocerlo mejor, vivo en el mismo espacio físico que hace años. La casa es diferente. Yo soy diferente. La comunidad es diferente. Mi Padre me ha expandido el corazón. Estoy verdaderamente lejos de vivir el ideal y me gusta que así sea porque eso garantiza que yo viva en tensión día con día. En tensión, sí, porque el amor me guía: a veces es un amor egoísta y otras veces es un amor oblativo. Mi corazón se percibe con una intensidad increíble. Estoy viviendo días brillantes en verdad. 

Toda esta reflexión nace del hecho de que hoy es nuestra posada en la casa. Tiempo atrás no estuve en esa posada. Hoy estoy contento y me anima toda la actividad que se vive aquí. Acaba de decirnos el formador algo chistoso: "Ni en mis tiempos vi tanto entusiasmo." Yo, que viví un año de "sus" tiempos puedo decir los mismo, pero no diría que la comparación sea justa. De hecho, me había dicho que no compararía esas dos etapas de mi vida como si una fuera "mejor" que otra... así que por eso me parece sólo chistoso. Además, compruebo que los seres humanos casi siempre buscamos un referente en nuestra historia desde el que podamos engancharnos a los eventos que vamos viviendo. ¡Qué bello!

Después te hablaré, querido lector, de esa intensidad y de cómo puedo decir "he vuelto, pero no" Je, je, je... 

22 julio 2012

¿cómo que te vas?


Después de un año de proceso y discernimiento, de ver mi propia historia, lo que Dios ha hecho conmigo en estos años sobre todo, de reconocer que a pesar de lo que había -he- conseguido no estoy del todo satisfecho.. Siento como si mi corazón me pidiera algo más, algo que sé que no podría encontrar en una vida laical; una llamada que no puedo explicar del todo porque ni yo mismo alcanzo a comprender ni el cómo, ni muchos porqués que aún me quedan en el tintero... pero también comprendí en este año que muchas de esas interrogantes quedarán pendientes para mi abrazo definitivo con el Padre allá en el cielo -cuando me toque llegar- Así que, habiendo sentido este llamado con más fuerza, con más urgencia si se pudiera decir la palabra, he decidido aceptar la invitación, cambiar mi vida y regresar a un sueño que ha ido cambiando de color a lo largo de mi proceso.

Al principio pensé que todo era una ilusión, que tal vez era una búsqueda de sentar cabeza y voltear a ver a una ex de quien estuve tan enamorado pero luego abandoné... Luego me figuré que estaba en busca de una seguridad que sólo una institución me puede ofrecer... pues no dejarían que me muriera de hambre, ¿no?... Después me imaginé que era la crisis de antes de los 30 donde quieres independencia... Y al final, después de darle vueltas y más vueltas, me di cuenta de que hay gente que nace para dar la vida así nomás... como a cambio de nada, que le llena estar "metido" en esto porque es el camino que Dios ha delineado para su realización personal, es feliz porque va haciendo la voluntad del Padre en su propio caminar...

Yo me he tropezado innumerables ocasiones. No soy un santo y tú conoces algunos de mis lados oscuros y momentos no tan halagüeños como persona. Yo mismo dije alguna vez hace algunos años que ni de broma volvería a un seminario, que lo que había visto me había defraudado enormemente... ¿sabes lo que vi? Me vi a mí mismo... me miré defraudándome, rompiendo con el sueño de color rosa que algún día me formé; no soporté mi propia traición y preferí irme de allí para buscar ser feliz -rosa- en otro lado.

Al cabo del tiempo, mi propia oscuridad ha sido redimida. Aún sigue ahí, es decir, me sigo equivocando, meto la pata cuando parece que más cerca estoy de alcanzar un vínculo con Dios (el Absoluto...) Hasta hoy comprendí que mi llamado nace del Amor, no de mi empeño. Aceptar mis oscuridades es una cosa, aceptar que Dios trabaja a través de ellas, es otra. Me ha costado mucho aceptar que después de todo sí quiero, sí es mi sueño, sí he venido al mundo para servir desde esa trinchera específica... no porque yo sea de un modo u otro, porque aporte habilidades maravillosas o porque mucha gente pueda opinar que está bien que me vaya, mucho menos porque me esté buscando a mí mismo...

Me voy porque Alguien me está esperando para seguir mostrándome sus caminos. Nunca ha dejado de hacerlo y por ello ha llegado la hora de volver a México con los Escolapios. Todo por seguir a Quien me ha llamado. ¿cómo estoy seguro de la llamada? ¡No lo estoy! Al menos no del modo empírico de evidencias irrefutables... la Fe basta cuando los Sentidos no comprenden todo del todo. (Estoy aprendiendo cómo se hace eso, te juro que es la parte que más ruido me hace, pero la que más ilusión me causa) 

07 junio 2012

Cambio al blog

Un cambio más al blog... de los varios que ha tenido a lo largo de estos seis años (más o menos) de existencia. Debo recordar que este espacio ha ido reflejando, no sólo en las letras, sino en sus formas y colores, mi personalidad y las etapas por las que mi proceso ha ido yendo. Ahora, como te podrás dar cuenta, acabé optando por la sencillez de la primera versión, aunque ahora estamos en un fondo blanco (que espero facilite la lectura) y supongo que tendría que revisar los posts que publiqué aprovechando el fondo negro de los primeros días del blog: así no perderán legibilidad. Bastaría seleccionar el texto para revelar o aclarar su contenido. En cualquier caso, me gusta mucho la apariencia que tiene ahora. Más despejado y accesible. Creo...

Once in a while, I might just put something in English. Given that in my new life I'd practise it so little, I guess I must keep on writing it. I would be happy to help you find your way within these fragments if necessary, though. 

Todo este cambio se debe en buena parte a que mis alumnitos no llegaron a su clase de las 8:00 a.m. y me dieron la oportunidad de, con la mente fresca de la mañana, escoger una plantilla y ponerla a mi gusto. Por supuesto que se aceptan sugerencias y peticiones para la foto semanal, la apariencia en general, y alguna otra cosa que ocurra a su ingeniosa cabeza.

03 junio 2012

Encuentro

Y entonces, un día…

Aquella leve insinuación se hizo certeza
y la historia adquirió nuevo sentido.
El sueño antaño abandonado y frío
despertó como un fuego, como un río.

Mis sueños y mis planes me parecían ahora
lejanos y sombríos.
Vivía y me daba cuenta
que no era quien yo era ni sentía.
¿Qué me pasaba, Dios?
¡Creía haber ganado tantas cosas
y estaba tan vacío!

No hubo un ángel, ni luz resucitada,
ni fuego que bajara de los cielos,
solo en la oscuridad Tú me aguardabas
¡No fue fácil, Señor, entrar en el abismo!
Encontrarte, luchar con mis deseos,
oponer resistencia: convencerte
diciéndome que aquello 
sólo era un espejismo.

¡Pero NO! ¡Éste era tu momento!
Por años esperaste amándome en silencio.
Dejaste que fuera y descubriera,
me sostuviste, animaste y condujiste
todo estaba dispuesto.
Escribiste Tu historia con paciencia
en mis renglones chuecos.
Y ese día volvías con la sonrisa 
de aquel primer encuentro.

Me miraste, Señor, y me llamaste
me nombraste de nuevo.
"Medroso corazón agazapado
tras muros de conceptos:
sal a mi encuentro y sigue
tu sueño, que es mi sueño."

Y poco a poco abriste
mi amor y entendimiento,
y cambiaste mis sueños
(o más bien reorientaste mi barca
hacia el rumbo perdido
después de tanto tiempo)

"¡Tanto tiempo!" te ríes
"¿No comprendes, acaso, 
que mi amor es eterno?"

Y este amor, y estos sueños,
estas ganas y miedos
quiero, Señor, que tomes,
que sean tuyos de cierto.
Porque pobre y pequeño,
desnudo ante tus ojos,
no hago más que entregarte
lo poco que poseo.
Me he puesto ya en tus manos
Tú pondrás lo demás
porque puedes hacerlo. 

09 febrero 2012

Paz Interior

Hace poco veía entusiasmado la película de Kung Fu Panda 2. Como todo filme infantil, éste tiene un mensaje sobre el alcanzar la paz interior. Más allá de una técnica de arte marcial, o una meditación larga y lograr el vacío que algunas filosofías orientales enseñan, la película vuelve a tomar la idea de la aceptación de quien se es como la base del triunfo. Al reconciliar la propia historia, el personaje principal llega a la comprensión de sí mismo y desarrolla algo increíble: la capacidad de contener ataques mortales. Y más aún: perdona a quienes tanto daño le hicieron. 

Siempre me ha gustado ver películas para niños por el tipo de mensaje entre líneas que se descubre, por las risas que me arranca y porque me aleja de mis propios laberintos por más o menos 120 minutos. Este largometraje me entusiasmó mucho. 

Tal vez sea por el proceso que vivo ahora. De pronto me he dado cuenta que mi lugar está cerca del Señor. He reconocido el error que cometí al dejar el seminario cómo lo hice. Estaré por siempre agradecido con Dios, pues convirtió ese desvío en una gran oportunidad para seguir enseñándome, guiándome, dándome su amor. Conocí a tantas buenas personas, me mostró y ha moldeado mi corazón a fuego lento, mientras seguía negando quien era. Nunca dejó de llamar a la puerta. ¿Comenzar de nuevo? Más bien continuar; entregarme de forma más intensa. De ahí que tengo esta paz, esta sensación de consuelo... hacía tanto que no lo vivía.

Me gusta el final de la película. Po regresa a casa y sabe que su lugar está ahí. Espero volver a casa y saber que mi lugar siempre ha estado ahí, mi vida y mi felicidad brota de el Señor, su llamado amoroso y fiel, mi respuesta que quiere ser llama.

12 enero 2012

Discernimiento

Después de algún tiempo y de meditar en lo profundo de mi corazón aquellas cosas que he vivido y el camino que he seguido hasta hoy, me descubro nuevo, más maduro y reflexivo, pero sobre todo más dispuesto a seguir al Señor mediante el camino que propone la vida religiosa sacerdotal.
I
Alguna vez estuve convencido que el ser Escolapio era la forma más perfecta de responder al amor de Dios. Hoy sé que no es la forma de vida más perfecta, que es un estilo de vida y una tensión hacia la entrega de toda la vida. Pensar o esperar que los religiosos (y yo mismo) seamos perfectos me ha causado mucho daño y gran amargura. Hoy acepto con humildad el llamado a participar en esta vida y plugo a Dios que me sostenga en todo momento.
Hce tiempo dije que había entrado a la Escuela Pía en busca de una historia propia y que mi padre viera su sueño realizado en mí. Pensé que aquellas motivaciones eran imperfectas, que se basaban en el miedo al fracaso. Hoy comprendo que, aunque esos elementos formaron parte, de forma consciente o no, del bagaje que me trajo a los escolapios por primera vez, no fueron la razón principal de mi ingreso, reconozco que me faltó hacer una lectura más desde el Espíritu de mi historia personal al irla revisando. A pesar de las muchas y muy intensas experiencias fundantes, la llamada sigue siendo "un viento que corre suavemente dentro del corazón," a veces de un modo ta imperceptible, que a uno le entran dudas y no sabe si ha elegido bien.Hoy no tengo la fórmula contra tales dudas y miedos, pero creo que al estar l más cerca de Cristo encontraré la fortaleza y la fe necesarias cuando la duda llegue.
II
¿Acaso le tengo miedo al mundo? Creo que no. He pasado por muchas experiencias, tanto bueneas como malas. Viví éxitos que no llenaron este hueco en medio de mi corazón. Tuve fracasos que a veces me hicieron dudar y dolieron mucho, pero nunca derrumbaron mi espíritu y me dejaron valiosas enseñanzas. No temo al mundo y sé que la obra de Dios se manifiesta en y para el mundo. Sin ser del mundo, estaré inserto en el mundo con sus esquemas. No sueño que puedo cambiar el mundo, pero sí sueño con ser signo de contradicción al ir centrando mi vida en los valores evangélicos.
III
Soy un ser muy apasionado. Vibro en consonancia con los seres que me rodean. Me considero también una persona muy sexual. Tal vez ahí esté aquello que pondrá de manifiesto la Gloria de Dios. Me encomiendo a Dios, pediré la ayuda necesaria en el proceso de formación para lograr la sublimación que el estado de vida que pretendo abrazar me requiere. Mi pulsión sexual nunca ha perturbado mi vida pública, profesional o familiar; siempre se ha vivido en privado. Es importante que no busque reprimir, sino encausar esa energía y dejar que la Misericordia vaya actuando en mí, que me transforme en vaso agradable a su Presencia. Me pongo, pues, en manos de Dios y camino adelante.
IV
Cuando volví de Estados Unidos quería ir y recorrer el mundo, estudiar una maestría en el extranjero, volverme un profesor de una universidad y llevar una vida tranquila: rodeado de mis alumnos, colegas y un perro labrador negro llamado "Nox." Me casaría quizás con una buena mujer con la que tendría dos hijos: Alejandro y/o Ángel, Catherine y/o Lía... al paso del tiempo podría volver a casa y montar una escuela modesta que, a un precio módico y justo, llevaría el otro mundo a quienes no lo hubieran visto, despertaría el hambre de caminos y los conduciría a ser algo más de lo que otros se hubiesen atrevido. Ese es el campo que quiero vender a cambio de la perla del Reino que he encontrado. 
En mi corazón siento que Dios ha soñado un plan diferente para mí, aunque hay ciertas vetas que extrañaré y elementos que pude haber conseguido, estoy invitado a responder a esa muy feliz realidad, un lugar mejor del que yo pude planear y nombrar. Yo quiero, he escogido responder a esa invitación. 
Sufrir, estar solo y tener espinas en el camino es algo que le pasa a todos los seres humanos en un momento dado de la vida. Me da la impresión que el religioso lo llega a experimentar con mayor intensidad. Soy consciente de que en momentos de desdicha y tribulación acompañaré a Cristo en su Pasión; más he visto cómo el Crucificado nunca falla en sostener a quienes todo lo esperan de Él y le agradecen con serenidad la Gracia de compartir el dolor humano y participar así, de otro modo, en el Plan de Salvación de Dios para el hombre. Lo vi con mi padre y madre, mi abuelita, Calasanz, y tantos más...
Confío poder asumir mi papel en el hoy y aquí que me ha tocado vivir. Compararme con el desempeño de mis hermanos, o de amigos que alcanzaron logros dignos de aplausos no me lleva al Reino, denota mucho amor propio y arrogancia, esconde en el fondo la necesidad de la seguridad que brinda el reconocimiento público. Ya sé lo que se siente. Estaré alerta y tendré paciencia conmigo mismo, pues retomar el camino exige la humildad del hijo que vuelve agostado del mundo y quiere abrazarse al Padre Amoroso y Fiel, el Único que es, fue y será siempre Fiel. Dejarme tocar por Dios, abandonarme, ser humilde y aceptar su actuar, mirar con Fe, entender con Esperanza y tratar con Amor a todos, empezando por mí son los retos que Dios pide de mí en el tiempo venidero.
V
Desde pequeño la soledad y la intimidad han sido el lugar de encuentro entre mi Señor y yo. A través de rezos simples dichos una y otra vez, fui descubriendo al Padre, me entusiasmaba en Hijo, y me maravillaba todo lo que, de acuerdo a la Fe de mi familia, era obra del Espíritu Santo. Siempre he admirado y respetado a figuras contemplativas que siguieron el ejemplo de Cristo en su modelo de oración al Padre, como un diálogo cara a cara con familiaridad, cargado de amor y confianza infinitos: María, Francisco de Asís, Teresita, Teresa de Jesús, Juan Apóstol, Juan de la Cruz, José de Calasanz... Gozo la consolación que hoy me toca y aguardo la desolación que templa el Espíritu y ¡cómo cuesta!
VI
A examinar mi historia personal, descubro que no hay comunidad sin amor para mí. Me maravillo al contemplar que en diversas ocasiones he sido punto de unión entre polos opuestos, he visto a dos hermanos hacer la paz o he vivido el amor y la aceptación de un grupo humano. Todo eso son pequeños destellos de lo que Dios hace conmigo en medio de la comunidad. Hace tiempo me confundí y pensé en la comunidad como un fin, no como un medio y mucho menos como un reflejo que se va tejiendo de fallas tanto como de virtudes. La desesperación me hizo coger las maletas e irme. Hoy reconozco que la comunidad es un reto a ir construyendo desde la Esperanza, con Fe en que "Dios nos construye la casa" por su Amor. Y comprendo que no siempre tendré hermanos santos, que hay personas que no se caen bien y no por eso dejan de vivir en torno a un Jesús que, me imagino, los reta a vivir en comunidad pacientemente. De esto Calasanz es un gran ejemplo. No siempre tuvo los hermanos que lo edificaran, es admirable como pudo ver a Jesús en ellos y mostrarme que quien tiene a Dios no le falta nada y, por tanto, vive en comunidad nutriéndola y nutriéndose de ella. 
Yo nunca he dejado de ver a los Escolapios como mis hermanos. Las sonrisas y los abrazos que siempre he encontrado entre los padres han sido un signo crucial en mi búsqueda vocacional. Estando con algunos de ellos me siento muy a gusto, feliz. Siento a la comunidad de la provincia (que es con quien he convivido) como una familia para mí, estar con ellos es estar en casa. Y en casa hay problemas, pero es tu casa. Me tomó 7 años entender eso y aceptarlo con humildad y disposición a tomar parte en la construcción que el Señor dirige y alimenta por su Misericordia. 
Mucho de cuanto he vivido en estos años me ha enseñado a ser más paciente y más tolerante con los demás. Aunque me gusta como hago las cosas, reconozco que es sólo una forma de las millones que hay en el mundo. Sólo ahora he comprendido que la vida comunitaria puede ser la vida en común buscando el sueño de amor que hemos sido llamados a encarnar, o puede ser barrera que duele porque los hermanos tienen defectos que afectan a ese plan. Es un error que ha cobrado un precio muy alto en mi vida el considerar a lo primero un elemento perfecto que ya existe por sí mismo en la vida religiosa, o condenar lo segundo creyendo que todo está mal y no hay esperanza. La búsqueda de un equilibrio pasa por la tolerancia, la paciencia, la humildad, la perseverancia y la comprensión; pero sobre todo por la oración en común, la fe en que estamos aquí por Dios y no por un hermano en concreto, sea un amigo o un detractor. A esa madurez aspiro, pues ya he experimentado las consecuencias de ambos errores y quiero aprender de ellos.
VII
Mi historia personal se puede leer desde muchos puntos de vista. Comprendo que la certeza absoluta del camino que debo elegir (y que buscaba al iniciar el proceso) no va a llegar. La fantasía de una revelación extraordinaria con campanillas se ha cambiado por una serie de muy sutiles, a la vez que brillantes, mociones del Espíritu en mi corazón. Comprendo y acepto con gran gozo y profundo agradecimiento que Dios haya seguido preparándome en su plan durante los años lejos de la Escuela Pía, que me haya sostenido con su luz en mis horas de oscuridad y me haya inspirado a buscarlo cuando el tiempo fue propicio. Respetó mi propia búsqueda del amor humano de pareja, una familia y la vida desde otra trinchera; y se valió de esa inquietud para mostrarme sus vericuetos y guiarme de modo que, al cabo del tiempo, me diera cuenta que el lugar al que pertenezco, donde mi corazón ha encontrado un espacio al que puede llamar hogar es en el proyecto de vida consagrada. 
Lo saboreo como una llamada real, personal, misteriosa y gratuita. Ya no es la búsqueda de identidad e historia propias en un adolescente confundido, sino el anhelo joven de responder libremente al llamado a un abandono radical que cuesta, da miedo, pero que ya no puedo desoír a riesgo de ser infeliz. Tengo fe en que Dios me irá sosteniendo en esta lucha, pues creo firmemente en sus promesas. Mis inquietudes son grandes pero su Gracia es mayor. Lo he experimentado. Se me expande el corazón y se acelera el pulso de tan sólo pensarlo. 
De ahí que concluyo que este proceso ha sido de liberación, de encuentro con mi más íntimo ser, el que vibra con esta vocación y que sueña y sonríe al saberse parte de un Plan Mayor, al que desde chico le pareció diáfano que tenía algo en común con los Patriarcas, los Profetas y se sabía heredero de esas promesas de forma especial, personal. Con una confianza y un abandono afianzados en el Amor que el Padre derramaba día con día en su alma a través de las mediaciones que, desde pequeño, han sido una concretización que me ha ayudado a avanzar en mi vida. A esto he venido al mundo y desde ahí toda mi vida y mi andar cobran sentido. Lo que por años negué es quien realmente soy. Lo sé por la gran paz interior que esta afirmación produce en  as mundo lleno de triste. En un mundo lleno de tristezas, cargado de ansiedades, de miedo y de ira, que ha perdido la esperanza y todo relativiza, Dios me creó para ser instrumento suyo para brindar su amor. Ah, ¡cómo cuesta! ¡Pero cómo lo disfruto!
El camino no se termina nunca porque siempre habrá algo nuevo que pulir. la vida es camino y Dios nos la ha dado. Lo busco a tientas y creo ver pequeños destellos aquí o allá en una oscuridad que invita al abandono que nace de la atenta escucha. Caigo muchas veces y el Señor espera que me levante y lo siga a la Vida Eterna. A andar, andar...

23 noviembre 2011

Epistolae

Hay ciertas cartas que no me imaginé escribir en mi vida. Mientras las examino, me doy cuenta de lo lapidarias que pueden ser las palabras bajo determinadas circunstancias, cómo aquello que dejamos tiene su forma particular de volver a nosotros y cuánto puede reflejar lo que escribimos sobre el crecimiento y el carácter de cada persona. 

Al redactar aquella carta de petición de entrada a las Escuelas Pías a un padre que no conocía, plasmé muchos de los sueños febriles que enardecían mi corazón y me prometían que el mundo era mío. Es curioso volver a ver ese joven e iluso corazón, me causa ternura y lo respeto por la temeridad que mostraba.

Las líneas que dedique a mi familia y amigos fueron siempre apasionadas. Siempre trataba de transmitirles mi cariño y, a la vez, irles mostrando lo contento que estaba de vivir el sueño que, a la postre, se convertiría en una forma de vida: un cosmos.

Siempre traté, sin éxito, de madurar mis afectos por Adriana. Mi vida acababa junto a su destino y ella era la única ligadura que nunca corté, la barca que no se hundió, el sueño paralelo de una vida paralela. La alternativa que no pasó la prueba para quedarme a vivir el "happily ever after." Hubo cartas, una en particular, donde le decía que ya no podía verla y contemplar la posibilidad de estar juntos como pareja. Hubo muchas donde le dije que volvería, y así fue.

¡Cómo me iba a imaginar escribir la cara de salida! Y sin embargo, lo hice con la misma intensidad, fruto de un hastío y de la desilusión. Como una carta que escribe un adolescente a sus padres cuando está haciendo un berrinche. Me fui de casa dejando una carta "revolucionaria y contestataria" en la mesa de la cocina. Pensé que no los volvería a ver.

Cada post en un diario electrónico se fue volviendo un testimonio simple y una carta abierta para mi querido lector. Cartas que iban con la intención de aliviar soledades y terminaron un día con una misiva escrita de madrugada y en mi bandeja de entrada un 14 de septiembre. El blog no se apagó y la amistad perdura. Mucho aprendí y sigo aprendiendo gracias a ella. 

Yo no sé qué siga, pero sé que pronto vendrá una carta que lo preparará todo para el paso que sigue. La pluma, como el Espíritu, nunca está quieta.

18 noviembre 2011

Andante

Un paso más, tan sólo uno. El vértigo me viene de lo desconocido; eso siempre me ha puesto en guardia. Por momentos la llamada parece diáfana, como si no hubiera otra explicación para lo que soy. Luego, todo se va nublando con pensamientos y sentimientos que me llevan a cuestionarlo todo y volver a comenzar. A veces me descubro pensando en círculos, sin avanzar un ápice. Tengo que callar para que hables Tú. Pero es mi vida de lo que estamos hablando, ¿no debería ser un diálogo? ¡Negociando con Dios! Hay tanto que decir, tantas expectativas, sueños, ilusiones, planes, ideas y proyectos... un mundo: el mundo. Mis peros y mis noes se van disolviendo muy lento. Me convenzo con mil argumentos de lo mucho que debo descubrir en mi corazón, que aún estoy peregrino. Y ya dentro de mí Tu Espíritu hace mella. ¡Cómo cuesta, Señor! Me vas envolviendo sin que yo lo sepa. Has soñado conmigo, me dicen, pero no puedo adivinar tus sueños. Todo se vuelve un símbolo de aquellos que es muy claro bajo tu Luz. Hay que leer entre líneas, atisbar entre destellos y darles el sentido apropiado en medio de esta oscuridad. Mi débil fe no alcanza para esta vida en tinieblas y necesita tu Gracia. El precio por la luz es un abandono que siempre me ha costado. Me rebelo y me tienes paciencia. "Dios nos mira con ojos de misericordia."

17 noviembre 2011

Allegro

Vivir cerca de Dios es siempre algo que seduce al principio y que asusta en ocasiones, pero que compromete al final. No sólo aquellos que viven consagrados a Él están comprometidos, pues el llamado es para todos.
¿A qué me llamas Tú ahora? No lo aseguro aún porque voy de peregrino. Me llena de gozo y entusiasmo que vuelvas a salir a mi encuentro en este recodo del camino. Aunque también me entra el miedo y un poco de desconfianza. No desconfío de Ti porque has acompañado, guiado y facilitado mi sendero, dudo más bien de mí porque la última vez pediste tanto que salí huyendo buscando otro camino. Temo hacerlo de nuevo. ¡Esta inconstancia mía que hoy, después de tanto tiempo, vuelve a ser una trampa! 
Y sin embargo, otra vez, todo mi mundo tiene significado y mi vida, sentido. Tengo que ir descubriendo tus designios en medio de un desierto con dudas y agonías; son lindos los momentos cuando desvelo aquello que siempre tuve delante pero que hoy cobra sentido.
Tú estás conmigo. Saberlo es distinto a llegar a sentirlo; sentirlo no es nada si no se está creyendo. Más que toda mi inteligencia –de que tanto me jacto– y más que el corazón –al que a veces olvido– es la fe en Ti la que debe irme guiando mientras desciendo a tientas hasta la intimidad donde te hallo. 
Me han sido dados dones, poderes especiales. La pregunta hoy es ¿qué debo hacer con ellos? Esta búsqueda es Don, pues su Palabra se regala a quien la busca. Mi búsqueda es conquista porque debo ganarla. Sólo escucha su voz quien a sí mismo calla. ¡Qué difícil silencio! Mas también hay gran gozo al despuntar el alba. La dicha de saber que muy dentro de mí Tu presencia me aguarda. 

15 noviembre 2011

Adagio

Comenzar de nuevo, desde el principio que ya casi había olvidado. Recordar los caminos sabiendo que no habrá un sólo recodo que deba repetirse, ¿o tal vez sí? Pensar que todos podemos plantearnos una interrogante fundamental para dirigir la nave hacia otros derroteros. Soñar otra vez, con más miedos y más inseguridades, sin el arrojo que los años núbiles nos urgen. Aquella llamada... esta llamada... ¡Eres la luz y siembras claridades!

Voy despacio al principio. Me he dicho que no soy yo, que debe ser alguna cosa que alguna vez se quedó en mi subconsciente y ahora reaparece. Me convencí que perseguía los sueños de quienes me dieron el ser y no los míos. Me ilusioné con unos ojos brillantes y la voz de quien luego se perdería en la bruma de los tiempos, dejando un ensueño borroso y dulce, como el olor de la canela en una taza de café de mi abuela. Me aferré a la docencia como un modo de vida, como "lo mío" y "lo que me interesa." Me dejé adular, esperé que todo se callara con el ruido de mil actividades y de la distancia y el tiempo. ¡Quise engañar con tiempo a la Eternidad! A base de terapias luché por renunciar a un sueño que me siguió por mucho tiempo. Después de mucho reflexionar, alcancé la pavorosa conclusión de: "no es lo mío y por más quiera, si sigo aquí estaré infeliz y sin rumbo." Así que retomar el camino fue una tarea difícil. No porque los sueños se hubieran difuminado, sino porque yo dije que no volvería a esa vereda, a ese recodo del camino, que aquello se había olvidado. 

Una pregunta generó una avalancha de recuerdos que tuve que digerir primero para poder responder con más firmeza, no como un arrebato. La semilla que echo brotes en más preguntas por resolver, recuerdos que redimir y sueños que visitar. –otra vez– Finalmente, hablar con Marco Antonio y repasar la forma en que todo se vino abajo, mi casa en ruinas; una que volví a construir, pero que parece que debería dejar. ¿Quién te dijo que tendrías una casa? (Lc 10,58) Así que había que plantearse muchas más preguntas de las que me hice cuando tenía 18 años. Entre más seguridades se tienen, más inseguro se vuelve el hombre.

Ni hablar, hay que volver a empezar. Justo desde donde lo dejamos, pero no igual. He cambiado mucho, mis sueños evolucionaron, mis ideas y opiniones ya están formadas en su mayoría, dejarme guiar no estaba... bueno, ¡nada de esto estaba en mis planes, realmente! Pero supongo que esto es así, el Espíritu arrebata a quienes menos se lo esperan... y hasta alienta a los hijos a volver a la casa del Padre.

¿Hacía dónde va todo esto, Señor? ¿A dónde vamos?

13 noviembre 2011

Preludio

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

A veces me he preguntado más de un porqué. Mi salida del seminario y mi vuelta a Oaxaca fueron procesos muy accidentados de los que salí airoso porque la vida sigue y Dios siguió conmigo, bendiciendo mis pasos, mostrándose en el apoyo de quienes viven cerca de mí. (o vivían en aquél entonces) Pero siempre estuvo ahí; un hueco que a final de cuentas no han podido llenar las experiencias y el mundo de gente que he conocido, los sueños que yo mismo he diseñado para luego vivir... siempre se queda esa inconformidad en mi corazón que no alcanzo a comprender, ni mucho menos a explicar. Sin embargo, eso nunca fue motivo para plantear una duda fundamental porque lo pensaba anecdótico, lógico; una consecuencia más de haber estado para luego salirme de un modo de vida –que no de una carrera– y mi idea de que el ser humano luego se plantea escenarios alternativos a la vida que decidió vivir. Así, yo transcurría mis días con la pasividad y tranquilidad de quienes no tienen más qué preguntarse. 

Una mañana, tres palabras sirvieron para poner a girar aquello que juré superado, despertar las incógnitas que había acallado después de tanto tiempo. (ni tanto) <>

16 junio 2011

Cartel Colorido

A veces quisiera escribir más frecuentemente en mi ventana, pero la faena cotidiana y el fardo de la docencia me lo impiden. Empero, heme aquí de nuevo, escribiendo algo para no dejar de decir que no ha pasado ya nada conmigo. Limpio el polvo de este portal –viejo para su especie– y le cuelgo un cartel de colores distintos para que aquellos viandantes le miren y digan: "mirad que ha puesto algo" y sigan con sus pasos con rumbo fijo y a la vez arbitrario.

En los últimos meses he percibido un cambio que tal vez se comprenda al leer la carta a Baltasar. Pero esto no es todo. Después de la llegada de mi hermana, me he sentido en muchas formas como perdido, desubicado, atolondrado ante el nuevo orden de las cosas. De pronto me descubro perdido en medio de una casa que me gustaría cambiar. Huyo a la vez de la responsabilidad de conducir mi propia cosa, tal como se esperaría de un hijo huérfano de padre, cuidando de su madre y abriendo las puertas de la casa paterna a su hermana y sobrina.

Yo quisiera que mi madre nos encabezara o que al menos pusiera un orden, el suyo, en casa. También anhelo ver a mi hermana convertida en madre y no en cómplice o par de su hija. De mi sobrina en verdad no espero nada. Me parece que lo mejor es esperar a que ella descubra qué esperar de sí misma. No me considero la guía más recomendable para una adolescente a quien apenas conozco. Vivir con tres mujeres tan dispares es todo un reto. Mas el reto más grande es descubrir mi lugar en medio de ese nuevo lugar. Dejar mi habitación (ya amueblada y decorada a mi modo) y compartir mi estudio cortó de algún modo mi pertenencia a la casa. Era como un huésped en un sitio cambiante y a veces ajeno. 

Se ha estado construyendo una ampliación para mí. Tendré mi estudio y mi recámara para que cada uno tenga su espacio. En verdad espero que este espacio personal me ayude a centrarme de nuevo y a encontrar un nuevo rumbo. Le he puesto ilusión al proyecto. Y, aunque mi madre ha corrido con los gastos, yo también he colaborado con algunos detalles. Creo que por eso he trabajado como loco este semestre: para poder decorar el lugar a mi entero gusto y no tener que parar a la mitad.

Creo firmemente que Dios no nos pone una prueba que nuestro corazón fallaría. A pesar de errar, el hombre guarda una chispa de Dios en su ser. Ahora estoy atravesando un río oscuro y turbio que confunde mis pensamiento y se prolonga más allá de donde puedo vislumbrar. No logro responder a la pregunta satisfactoriamente y sigo flotando, a sabiendas que se acerca el tiempo de la gran encrucijada. A pesar de la casa, de mi familia y de los sueños que alguna vez albergué con una mujer, todavía queda por descubrir una forma de llenar este vacío que siento por dentro. A veces más intenso –como un fuego insaciable que me quema por dentro– y  a veces com un murmullo de hojas de laurel movidas por la suave brisa de verano, como un canto nostálgico de aquello que sabíamos pero hemos extraviado.

En esta búsqueda he intentado volver a mis orígenes: leo más, trato de pasar un tiempo con mis amigos cercanos, hasta de recuperar algunos lazos amistosos me he dado el lujo. Supongo que sólo me faltan un par de cosas. Por un lado, tocar la puerta de FEF y ver qué sucede. Algo me dice que es una parte esencial del camino. Y por el otro, visitar Miahuatlán por algún tiempo, cosa que espero hacer el próximo agosto.

Dios proveerá. 

11 abril 2011

¡Qué días!

Escucho el rumor de la charla informal de los hombres que trabajan bajo el sol. Escribo al ritmo de la barreta que se entierra en las entrañas de lo que ha sido mi casa desde el '99. Hay un calor que poco a poco va subiendo y –en ocasiones– es soporífero. En medio de los bloqueos, la rutina que nos consume hasta el hastío y el deseo incomensurable de tener unos días de vacaciones, estamos de vuelta.

Los últimos días han sido bastante interesantes. Me he dado el tiempo de hacer lo que no hacía desde hace mucho: leer por placer, salir con amigos a tomar algún café, relajarme viendo una película en mi estudio… Consentirme, sí, porque a final de cuentas no hay una persona especial para compartir las aventuras. Ya me había cansado de no tener tiempo nunca para nada; así que me decidí a tomar unos minutos y aprovecharlos. Estoy revisitando la saga de Harry Potter. (Quizás para recordar lo que debo saber antes de ver la última película) Fiel a mi estilo, en semana y media he devorado tres y medio libros. Espero poder terminar el cuarto libro mañana mismo (si no hoy)

Salir con Erika, Diana y mi hermano Óscar siempre es especial. Hace unas semanas pudimos coincidir para tomar un café y comentar cómo nos ha ido yendo en esta vida. Cada uno pudo vaciar el corazón, mostrar las heridas y cicatrices que las batallas nos han puesto; pero sobre todo mirar al otro a los ojos y saber que no se está solo. Nada como la amistad para tiempos de prueba –como los que todos parecemos estar pasando ahora.

Ver películas que me ponen pilas respecto a mi estilo de enseñanza es siempre algo especial. Entre mis favoritas están "Freedom Writers", "Mona Lisa's Smile", "School of Rock", "Coach Carter", "Stand and deliver", "Meet the titans" y –por supuesto– "El Profe." Como hace poco puse una de ellas en mi clase de en la mañana, me dije "¿Por qué no vemos una nosotros, por nuestra cuenta?" Acabé viendo "Juno" con Óscar y Erika ayer. Un gran gusto porque estábamos celebrando el cumpleaños del primero.

Y así, entre la rutina que pronto se verá rota –al menos por un par de días– y la confusión que sigo teniendo en la cabeza. (Ya hablé con P. Marco) va transcurriendo mi vida agitada. Y usted, ¿cómo amaneció?

06 febrero 2011

Duda Fundamental

A veces me pregunto mucho más de lo que debería...

Padre Marco hizo una pregunta que hace años consideraba absurda... ¿Ser cura? –Porque esto de los Escolapios es un modo de vida. Después de todo no he encontrado una persona que sea mi compañera de vida, estoy lejos de eso (tal parece) y no he dejado de estar involucrado en las prácticas religiosas de mi catolicismo. Aún más importante: no olvido lo importante que fueron esos años en la Escuela Pía para mi vida personal, para mi crecimiento y para ser lo que soy ahora.

Cuando me fui al seminario contaba con 17 años y muy poca experiencia de la vida. Me parecía que todo era fundamental, definitivo, único... soñaba con vivir un ideal a cualquier costo. En ocasiones creo que me asusté al ver la primera factura. Sé que no llevé mi proceso vocacional como debió ser y que tampoco tuve la serenidad que requería al afrontar la primera crisis de verdad esencial en el juniorato. Tal vez habría sido mejor haber esperado un año para aclarar mi mente y ganar más madurez. Lo hecho, a fin de cuentas, hecho está y no podemos echar el tiempo atrás. 

De ahí que la pregunta de Marco me haya herido en lo más hondo.
- ¿Cuántos años tienes?
- 26, padre.
- ¿Y ya te casaste?
- No, padre... no he encontrado a la compañera de mi vida.
- ¿Y qué piensas hacer de tu vida? ¿No has vuelto a pensar en ser cura?
- Sí, padre. Algunas veces...
- Mmm, eso hay que hablarlo.

El papá del padre falleció hace poco y no hemos podido hablar. La plática fue hace quince días. Hoy llegué tarde a misa y no fui a buscarlo... Hay preguntas que llegan cuando menos lo esperamos. Quiero platicar con él, pero no sé qué decir. 

Como el Capitán Sparrow ante una brújula que gira sin parar...

... sí, a veces me pregunto más de lo que debería.

16 enero 2011

Domingos...

El día en que más cosas curiosas me pasan es el domingo. Quien viera mi vida a través de un cristal, no se encontraría con mucha acción y aventura a primera vista. Ir a la iglesia por la mañana y ensayar a veces al mediodía con los muchachos para el siguiente domingo (porque todo ahora en el templo que está a la vuelta de mi casa) Volver a mi casa para almorzar y preparar algo de comer. Me divierte cocinar cada fin de semana. Por alguna u otra razón, siempre el domingo tenemos alguien en casa para comer. Por las tardes puedo salir con mi hermano Óscar, o sentarme a oír música, leer o ver una película de las que tengo en el estudio. Tengo domingos bastante rutinarios. Mas dentro de la rutina, las pequeñas cosas que nos van envolviendo nos ayudan a descubrir algo de nosotros que dormía...

Hoy vinieron mis compadres. Mi ahijada de bautizo, Sofía, estuvo todo el día en la casa. Es curioso ver un niño en esta casa; es más interesante aún pensar que a la edad de Sofía -su hija- mis compadres conocieron a Lendy -mi sobrina- que ahora vive de nuevo con nosotros... La rueda de la vida sigue su marcha incesante y prodigiosa. Chofi me dijo que mi comida sabía bien y eso fue un gran halago. ¡Me alegró el día esa niña!

Hace una semana salí con mi hermano y Erika -Khika- Pensamos que juntarnos para practicar algunos cantos y volver a cantarle al señor estaría bien. Pero no llegaron hoy a la hora acordada. Será que simplemente eso de cantar con ellos se terminó cuando dejé JME. (Que por cierto, fue la novena de San José y el problema de comunicarme contigo lo que abrió esta página) Ojalá que volvamos a reunirnos un día, al menos para tocar una misa... por los viejos tiempos: un poco como el concierto en la azotea de The Beatles en el '69.

Hay un sueño extraño que pasó por mi cabeza hace unas semanas. ¿Qué tal si se organizaran comidas cada domingo en mi casa? Algo sencillo. Tener las puertas abiertas para que todos los amigos puedan llegar y unirse a la mesa. Un agradecimiento por la vida, una celebración de la amistad, una alegoría de la mesa que algún día compartiremos en el Cielo. ¿Sería posible? De ser así... lo haré saber para que mi querido lector sea siempre el invitado de honor en esta locura. –Sueños guajiros–

p-.-q

02 diciembre 2010

Actualizaciones

A veces la vida nos da oportunidad de volver los pasos y mirar lo que se ha conseguido a lo largo de algún tiempo en cada vida que nos toca o tocó vivir... Con el gusto de observar la cantidad de aventuras que se han ido entretejiendo para formar la vida, uno no puede evitar la sonrisa y dirigir toda la energía hacia aquellas personas que han significado tanto para nuestro crecimiento. Hace poco algunas personas me preguntaron qué ha sido de mi vida. Ellas significan mucho para mi corazón y espero que sepan que no los olvido aunque, a manera de reproche, tampoco sepa mucho de sus avatares. 

Tal vez éste sea el primer post dedicado a amigos más allá de las fronteras. Sé que este mundo cada vez lo siento más pequeño y añoro los días en que la simpleza de hablar de España o Ecuador se reducía a sentarte a la mesa con ellos y romper con geopolíticas llenas de arquetipos estúpidos... Será por eso que luego pongo sus nombres en ejemplos, o les hablo de Burgos, Cáceres, Esmeraldas, Cuenca y Guayaquil... tan familiar como hablar del "zoo" donde coincidimos por que estaba "escrito en algún lugar."

Este humilde profesor les dice qué ha sido de su vida.

Después de mucho tiempo, el verano pasado y después de un agarrón con la familia política de mi hermana, logramos que "la chata" (mi hermana) y Lendy (mi sobrina) vinieran a vivir a la casa. El cambio nos tomó por sorpresa, pero lo tomamos llenos de gusto. Y aún cuando el proceso de adaptación es un poco complicado, estoy seguro de que cada día vamos formando una familia nueva. Ahora no sólo somos mi madre y yo. La casa la habitamos cuatro y estamos orgullosos de cuanto tenemos. Yo al menos me siento tranquilo de que mi hermana y su hija vivan bajo nuestro techo. Espero que podamos brindarle el amor, la seguridad y la confianza que necesitan para crecer.

Hace un año que soy coordinador académico de una academia de inglés al norte de mi ciudad. Me gusta mi trabajo cuando tiene que ver con la docencia, no así cuando me lleva por burocracias llenas de vacío y estupidez. A veces protesto las tonterías de nuestros directores, cuyo sentido común es tan parco como el agua en el desierto de Acatama. Pero luego me acuerdo que alguien por ahí me llamó DaVinci y que tengo un ingenio que me libra de los pendejos, tan temidos por Facundo Cabral. Así he sobrevivido a estos jefes más de lo que cualquiera hubiera en el pasado: un año. 

Luego de mucho pensarlo, me salí del coro de la iglesia en que tocaba. Los compañeros que lo formamos cuatro años atrás ya se habían ido en su mayoría y sólo quedaban un grupo de chicos ocho o hasta diez años menores que yo. Era insostenible. Volví a las fuentes y ahora asisto a la pequeña capilla que está a la vuelta de la casa. (Cada vez que cantan "tuuuuuú has venido a la oriiiilla..." recuerdo a los amigos de Inés que la cantaban en estado báquico. Ja, ja, ja) Tal vez me acabe uniendo al coro. No sé. 

Sigo tocando la guitarra. Y al menos una vez al mes toco "Mi historia entre tus dedos" por amor a dos seres que a la distancia llevo en el alma. (Debo confesar que imprimí "su" fotografía y la tengo en mi estudio) A veces llevo a la señora lira a la escuela y canto con los chavos. Tengo cinco grupos y hago la coordinación. (No sé cómo no me he vuelto loco... )

De vez en cuando escribo. No tengo la habilidad y el don del hermano Subirá, pero me ayuda en mis paranoias y los sueños rotos que nos recuerdan que, como dijo Clara alguna vez, "Madurar es irnos traicionando poco a poco." Pero aquí ando, "Soñando" como dijo el Ecuatoriano aquél a quien otro me mostró. Así que espero que sepan que en este blog encontrarán cosillas de vez en cuando.

Y bueno, alguien del pasado está "volviendo con los días", como dijo Delgadillo. Jenny es una persona con quien estuve relacionado hace algún tiempo y por azares de la vida llegó a la escuela donde doy clases. Es alumna... pero ¡y qué! Yo la conozco de antes. Estudiamos juntos en la universidad. No sé qué vaya a pasar con ella... por lo pronto salimos cada sábado, pues ella es coordinadora del centro de idiomas del Tecnológico de Tlaxiaco (a cuatro horas de viaje) y sólo viene los fines de semana... jajaja.

Mmmm... no sé que más poner. Como estoy conmigo todos los días, es difícil actualizarnos... Una maestra dice que estoy más delgado, y supongo que el estrés tendrá que ver con ello. No sé. 

Y a ti, ¿cómo te va la vida? ¿Qué avatares tejen tu devenir?

23 noviembre 2010

Pequeña serenata diurna

Después de tres años llegó mi mac a la casa. Cuando recibí la laptop, en noviembre del 2007 sabía que era el último regalo que mi padre me dio. Una especie de recordatorio de que cuando uno pone las energía en algo que quiere, el universo está ahí para echar la mano. A veces se me olvida, y mirar la computadora –que ahora está más vieja, ganadora de muchas batallas– me lo recuerda. Mi padre perdurará conmigo como una presente ausencia dentro del corazón. En ocasiones me gustaría que lo supiera... es decir; decírselo. 

Por eso no compré una computadora de escritorio inmediatamente al volver a mi tierra. Esperé por este día, uno en el que con mi propio ahorro fuera capaz de comprar una computadora similar. De algún modo esperaba poder demostrarme que podía, que al final del día había trabajado lo suficiente como para "pagar" moralmente aquella computadora que recibí poco antes de la muerte de mi padre. Heme aquí, escribiendo precisamente en ese espacio: desde esta computadora.

Estoy contento porque está aquí, porque pude comprarla y porque me servirá para hacer lo que, al parecer, hago mejor: dar clases. Gracias a mi padre y madre por ese maravilloso don heredado sin proponérselo. Así es la vida. Una serie de maravillosos actos de Dios a través de nosotros los hombres; cuando nosotros dejamos que opere en nosotros y no estorbamos, claro está.

En fin...

...y quiero que me perdonen, en este día...

18 noviembre 2010

Qué tal durmió

A veces me pasa que me despierto de madrugada sin saber dónde ando, o para dónde voy... me ha pasado a menudo últimamente. Mi corazón parece estar un poco confundido ante los eventos más recientes. Como que estoy pasando por una fase que no logro comprender y tengo un tanto miedo ante tantos cambios. ¿Qué te parece, querido lector? Estoy temeroso de lo que viene delante. 

Hasta ahora todo ha probado ser bueno. La mano del Padre ha sido generosa con su hijo más rebelde... aún así temo que un día toda esa alegría se pueda ir... o al menos se pueda empañar. Como si Dios estudiara mis movimientos con la firme intención de prepararme una celada y hacerme caer, por fin, en un sitio que jamás advertí que llegaría. Pero estoy algo fúnebre, y muy paranoico hasta para mí. 

Los sueños están llenos de verdades. Ahora que se me quita el sueño, ¿será que tengo un poco de verdad y lo que me queda es lo que no recuerdo porque ya se me fue el sueño? o ¿simplemente podré ver la verdad mientras estoy despierto? ¿La verdad... qué era? Después de escribir algunas partes de la revista publicitaria de nuestra escuela, no sé qué es verdad y qué mercadotecnia. Me sentí algo asqueado. Mercenario de letras y prosas; como si no importara... ¿y la musa? Tal vez por eso escribo ahora –me ha habrá ya perdonado. Espero.

En fin. A mí se me va el sueño en estas épocas recientes. Exagero. Luego vuelve y duermo más. 

31 octubre 2010

Varias cosas

El día de muertos se nos llega antes de lo pensado...

Mi gente en Oaxaca aún es pequeña y peregrina. Cada mañana que salgo al trabajo observo a los transeúntes y a los que suben y bajan del camión... los gestos de generosidad que -aunque pocos- se sienten como un aire fresco, como la visión del cerro de San Felipe cargado de nubes en la punta. 

Hace unos días estaba en el camión, dormitando alerta (!) y miré a una señora con su hija de unos cinco años. Subieron. La mujer cargaba su bolso, una mochila, dos rollos de cartulinas y hacía peripecias para sacar el dinero del pasaje. Un hombre se levantó y le dijo a la niña que se sentara, sacó una moneda de su bolsillo y pagó el pasaje. La señora, sorprendida, lo miró sin saber ni qué hacer ni qué decir. El hombre sonrió y le dijo, "siéntense, por favor." A veces la vida nos regala actos de bondad. 

Ser amables no cuesta nada. A final de cuentas hacemos nuestra vida más larga y contribuimos al buen karma. Lo que das, vuelve en cantidades infinitas. A veces no parece que llegará el día en que todo sea recompensado, pero sabemos que de algún modo –casi siempre inesperado– tendremos un momento de satisfacción.

Como maestro, esos momentos vienen de formas variadas y alegres. Hoy, por ejemplo, mis alumnos del grupo de inglés 3 tomaron un examen. Ellos a veces se tardan alrededor de 50 minutos. Hoy la última alumna se fue 45 minutos después de empezar el examen. Vi como lo contestaron con relativa facilidad. Me dio gusto saber que ahora saben algo que no sabían, que utilizaban las fórmulas y consejos que les había dado... La vida nos sonríe así. Por eso me gusta ser maestro: hay algo que se queda, algo que uno pone a cambio de lo mucho que recibe.

En mi trabajo habrán cambios. La crisis económica nos alcanzó por un cálculo mal hecho por parte de los directores y nos perjudicará a muchos. Sigo siendo coordinador, pero ahora me necesitan más en una posición de maestro a tiempo completo. No pueden pagar mi sueldo y me ofrecieron dar clases para que el sueldo no baje tanto. Además, las horas que pase en la coordinación se me pagarán como horas clase. No me duele... al contrario. Ser maestro es parte de mi esencia. 

Dios dirá. Por lo pronto me traje los libros para estudiarlos en el fin de semana. Haré la planeación de la mitad del semestre de un inglés 1, un inglés 5 y un inglés 4. Así que daré desde inglés 1 hasta el 5 :) Me gusta. Es un reto interesante porque las actividades de la coordinación siguen a mi cargo. A ver como funciona este experimento para la Academia.

Así, llegamos a muertos. Después de un octubre intenso, rápido... Volvemos a las fuentes y tal vez vaya a la tumba de mi padre, como un acto de homenaje, como un reconocerlo como la presente ausencia en esta mi vida. ¡Cómo quisiera su consejo en medio de toda esta vorágine de contradicciones y deseos al borde del abismo!

Tal vez también necesito alguien en donde reposar el corazón... mas ¿quién?