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16 junio 2012

A 15 días

Tengo sueño...

mañana hay clases y he terminado de preparar la clase en menos de 15 minutos. ¿por qué? En parte porque esa unidad ya la he visto con mis alumnos en la semana, en parte porque ya he trabajado con las muchachas del grupo y eso facilita mucho las cosas. Además, ayudado por sus evaluaciones, puedo diseñar la clase ad hoc. 

Estoy contento. Faltan 15 días para terminar mis días en Maple y aún me causa mucha ilusión ver a mis alumnos y trabajar con ellos. Después del tiempo transcurrido, de subidas y bajones en el ánimo personal y mi desempeño, me puedo sentir a gusto, satisfecho y agradecido. En mi corazón no hay para más, tampoco me quedaría más tiempo porque sé que mi hora ha llegado. Irme también me pone contento. 

De mis alumnos, he tenido de todo en este tiempo. Con mucho cariño los recuerdo aunque alguno me haya sacado canas blancas. He tratado de animar y afirmar a los chavos en su aventura de aprendizaje; despertarles el interés por un lenguaje que a mí me ha abierto muchas puertas y me ha dado grandes oportunidades de crecimiento; compartir lo que sé en forma simple, accesible y festiva. Espero que mis clases se recuerden como espacios donde los chicos pudieron ser ellos mismos y obtener lo más posible, llevarse algo para su vida. 

He confirmado que la docencia se amolda a mi forma de ser, a mis necesidades personales y a mis sueños y aspiraciones. También he aprendido que estar involucrado en el proceso educativo es una gran y grave responsabilidad. A mayor el cargo, mayor entrega se precisa. La entrega tiene siempre su recompensa y sus sinsabores, pero al final, la retrospectiva pone todo en su justo sitio, a veces incluso a pesar de nuestros propios esquemas y juicios. La sonrisa de un alumno al terminar sus estudios, el uso de las palabras nuevas en su conversación diaria, el riesgo de escribir o hablar de quiénes son ante completos desconocidos, los lazos de amistad que surgen entre libros y tareas, la inquietud llevada de la mano con la curiosidad que rompe las barreras del lenguaje, la maravilla que atestiguan nuestros ojos porque los discípulos superan al maestro… esto y más son las recompensas que nunca cosechamos, pero podemos apreciar con el tiempo y desde lejos. 

sigo con sueño: iré a la cama. 

28 marzo 2012

Framework

Cuando no me gusta el libro de texto que uso, encuentro difícil preparar una clase. Cuando el libro que uso confunde a mis estudiantes, les exige más de lo que debiera, confirmo que no me gusta y más trabajo cuesta planear una clase. Es tan simple como saber que estamos por el camino incorrecto, que el orden de los temas está mal dado y que los conocimientos que los chicos puedan obtener serán limitados por la herramienta que usamos: defectuosa. 

A veces sólo creo que más bien me acomodé a dar clases con la herramienta anterior. Este libro me exige sacar más trucos del baúl porque simplemente adolece de falta de atractivo. Lo veo en el rostro de los chicos, no están contentos de abrir su libro... me pregunto: ¿Antes lo estaban? La respuesta es ¡no! Así que me imagino que algo tiene que ver con mi instalación y mi reticencia al cambio... ¡Habrá que hacer algo! 

En un pensamiento mezquino, puedo decir que sólo necesito esperar agazapado, a fin de cuentas los alumnos lo aprenderán tarde o temprano... pero también sé que en las bases está el éxito o fracaso de los chicos... me preocupa. Me aturde que las personas a cargo que las decisiones hayan tomado una tan retrógrada. (aunque no me sorprende) .-. Espero que se pueda hacer más, espero que venga el personaje para explicarnos el trabajo detrás de este libro... no sé. Cosas así no pasarán, mi razón me lo dice... yo sigo esperando que alguna especie de milagro suceda. Al menos mientras sigo aquí. 

En un pensamiento generoso, puedo ver en esto una oportunidad, un reto... el único detalle es que algo me impide actuar así. ¿Es que mi reto es que aprendan los alumnos o corregir la plana al libro? ¿Ambos? ¿No parece demasiado desgastante? 

Mi decisión de ahora en adelante es preparar clases siguiendo mi estilo e intuiciones, utilizando el libro solamente para llenar ejercicios... los que considere que son relevantes, que le dejarán algo de provecho a mis estudiantes. ¡Qué complicación! ¡Ya me aburrí de escribir sobre esto! ¡Puag!

14 agosto 2011

Orgullo

Me da gusto cuando un alumno supera sus propias barreras. Creo firmemente que ésa es la función más grande de un maestro. Ayudar al alumno a vencerse a sí mismo es un triunfo reservado para quienes no se rinden. Hace pocos días, el P. Marco hacía una referencia a ser un "cooperador de la verdad" que me dejó pensando en las formas en que, a lo largo de mi vida, Dios se ha servido de mí como un instrumento para que su Verdad pase hacia quienes la necesitan. También me puso a pensar en cómo en muchas otras ocasiones he sido una piedra de tropiezo para quienes de corazón buscan la Luz que ilumina las tinieblas más oscuras. Y tengo que decir que, haciendo un balance, no hay forma de salir tablas con el Señor. Hay demasiadas veces en las que mi capricho o mi desdén se vuelcan contra mí; mi arrogancia nubla mis ojos y cierra mi corazón. No es tan simple reconocerlo a primera vista, pero estoy seguro que de algún sitio vendrá. 

De ahí que el magisterio sea una fuente de tantas alegrías. En escasas ocasiones me he visto tentado a engañar, a dejar que un alumno se estrelle contra la roca que le obstruye el paso. Ya sea conquistándola con sus propios talentos, o mostrándole una vía más adecuada para sus posibilidades, creo haber conseguido que varios de mis alumnos lleguen a sus metas. Me duele mucho, tengo que reconocer, cuando uno de ellos no logra su cometido. 

Espero poder seguir teniendo la posibilidad de compartir, de coadyuvar y mostrar sendas certeras para quienes entren en contacto conmigo como educandos. Dios me permita no estorbarle y que sea Luz para todos.

Non nobis Domine non nobis sed nomini tuo da gloriam

21 junio 2011

Rápidamente

Cada vez más cercana la hora, veo como el espacio que habitaré toma forma. Atestiguar palmo a palmo cómo se fue erigiendo y como, a su vez, mi corazón se tiñó con un asombro y una alegría tan grande como el crecimiento, muro a muro, de un rincón que podrá ofrecerme aquello que ya había perdido. Pensé que los acabados podrían tomar mucho más tiempo, pero todo ha devenido con cierta soltura, una que no imaginé, y en verdad espero mudarme en la primera semana de julio. 

Es curioso. Conforme pasa el tiempo, más me convenzo de que a más seguridades, más inseguro se vuelve el poseedor. Uno intenta aferrarse a aquello que ha construido con su esfuerzo, que le ha puesto dedicación. Entonces, entre más se tiene, más se protege. En casa tenemos algunas cosas que hemos comprado entre mi madre y yo. Sin embargo, me atrevo a decir que hasta ahora estoy sabiendo "lo que cuestan las cosas." Espero que este espacio no acabe siendo una prisión escarlata, sino más bien el espacio personal, creativo, de remanso después de una tormenta que ha tomado un año.

Del futuro, no estoy seguro. Las cosas con LaSalle se cayeron, pero tengo trabajo por el verano. Espero que me den oportunidad de trabajar las siete horas; pero entre más lo pienso, más me doy cuenta de que tal vez sea mejor dedicarme al TOEFL con tres horas diarias, tener mis mañanas libres y hacer los ajustes necesarios en mi habitación. Ya se verá. Como mi padre siempre decía: "Dios proveerá."

]|--oºo--|[

La entrada del verano me sorprendió tumbado en una cama, haciendo cuentas, cavilando, planeando, maquinando… Espero que esta estación sea propicia para los pensamientos cuajados en realidades largamente añoradas.

31 octubre 2010

Varias cosas

El día de muertos se nos llega antes de lo pensado...

Mi gente en Oaxaca aún es pequeña y peregrina. Cada mañana que salgo al trabajo observo a los transeúntes y a los que suben y bajan del camión... los gestos de generosidad que -aunque pocos- se sienten como un aire fresco, como la visión del cerro de San Felipe cargado de nubes en la punta. 

Hace unos días estaba en el camión, dormitando alerta (!) y miré a una señora con su hija de unos cinco años. Subieron. La mujer cargaba su bolso, una mochila, dos rollos de cartulinas y hacía peripecias para sacar el dinero del pasaje. Un hombre se levantó y le dijo a la niña que se sentara, sacó una moneda de su bolsillo y pagó el pasaje. La señora, sorprendida, lo miró sin saber ni qué hacer ni qué decir. El hombre sonrió y le dijo, "siéntense, por favor." A veces la vida nos regala actos de bondad. 

Ser amables no cuesta nada. A final de cuentas hacemos nuestra vida más larga y contribuimos al buen karma. Lo que das, vuelve en cantidades infinitas. A veces no parece que llegará el día en que todo sea recompensado, pero sabemos que de algún modo –casi siempre inesperado– tendremos un momento de satisfacción.

Como maestro, esos momentos vienen de formas variadas y alegres. Hoy, por ejemplo, mis alumnos del grupo de inglés 3 tomaron un examen. Ellos a veces se tardan alrededor de 50 minutos. Hoy la última alumna se fue 45 minutos después de empezar el examen. Vi como lo contestaron con relativa facilidad. Me dio gusto saber que ahora saben algo que no sabían, que utilizaban las fórmulas y consejos que les había dado... La vida nos sonríe así. Por eso me gusta ser maestro: hay algo que se queda, algo que uno pone a cambio de lo mucho que recibe.

En mi trabajo habrán cambios. La crisis económica nos alcanzó por un cálculo mal hecho por parte de los directores y nos perjudicará a muchos. Sigo siendo coordinador, pero ahora me necesitan más en una posición de maestro a tiempo completo. No pueden pagar mi sueldo y me ofrecieron dar clases para que el sueldo no baje tanto. Además, las horas que pase en la coordinación se me pagarán como horas clase. No me duele... al contrario. Ser maestro es parte de mi esencia. 

Dios dirá. Por lo pronto me traje los libros para estudiarlos en el fin de semana. Haré la planeación de la mitad del semestre de un inglés 1, un inglés 5 y un inglés 4. Así que daré desde inglés 1 hasta el 5 :) Me gusta. Es un reto interesante porque las actividades de la coordinación siguen a mi cargo. A ver como funciona este experimento para la Academia.

Así, llegamos a muertos. Después de un octubre intenso, rápido... Volvemos a las fuentes y tal vez vaya a la tumba de mi padre, como un acto de homenaje, como un reconocerlo como la presente ausencia en esta mi vida. ¡Cómo quisiera su consejo en medio de toda esta vorágine de contradicciones y deseos al borde del abismo!

Tal vez también necesito alguien en donde reposar el corazón... mas ¿quién?

22 julio 2009

Maple

no tocar aquí

He vuelto.
No sé cuantas veces lo he dicho... pero pues en fin.

En primer lugar, debo decir que ya tengo un trabajo, lo cual me llena de felicidad y me permite comprarme dos chicles de vez en cuando si tengo ganas. (los chicles también me hacen feliz)

¿Dónde? En una academia de inglés que está al norte de la ciudad. Maple Academy es una escuela donde el trabajo es intenso, pero agradable. Los compañeros de trabajo son amables y los estudiantes llegan (en su mayoría) abiertos a experimentar con el idioma que aprenderán, lo que nos de da muchas opciones para trabajar con ellos. Ahí llegué gracias a una compañera de la carrera, la amiga Miriam. Mira lo que son las cosas, amigo lector, de quien menos uno espera la ayuda, ésta llega. Gracias a Miriam y las recomendaciones que hiciera de mí una maestra que antes se desempeñó como coordinadora administrativa estoy dando clases allí.

Hoy me pasó algo curioso en clase. Como estamos viendo el presente continuo, pensé que una canción que incorporara dos o tres frases con esa gramática sería buena para los estudiantes. Así, puse en práctica una vieja actividad que diseñé en mis tiempos de carrera. La hice para una clase llamada "Diseño de Materiales" y preparé tiras de cartulina con la canción "I'm looking through you" de los Beatles. La idea es que los estudiantes toman las tiras y forman la letra de la canción con ella. Era todo hipotético: nadie jamás había tocado las tiras... hasta hoy.

Mientras los estudiantes ponían atención a la canción e iban pegando las tiras en la pared del aula, me sorprendí recordando lo que tuve que pasar para hacer el material que estaban manipulando. Una noche cortando las tiras y escribiendo con letra grande las frases que, hacía muchos años, Lennon y McCartney habían unido a una melodía "muy rockera" (como dijo Sam, una de mis alumnas) El trabajo detrás de cada actividad por fin fue recompensado. No es que no haya disfrutado la calificación que me saqué, pero una actividad no es tal hasta haber pasado por su ciclo natural: "ser hecha, realizada"

Y luego, al cantar y verles la cara de satisfacción (a algunos) por haber hecho el trabajo ellos solos, me contagió de esa felicidad que sólo quienes practican mi profesión podrían comprender.

Esto es así: subo a la escuela todas las mañanas cargado de esperanzas y bajo por la tarde con una carga de sentimientos encontrados, pero contento de haber hecho lo que me gusta un día más, agradecido con la Vida por semejante regalo. No cabe duda que cuando disfrutas lo que haces, las cosas se van dando. Mi vida dista de ser perfecta, pero tengo la dicha de dedicarme a una actividad que me llena de alegrías, que me gusta hacer y que (modestia aparte) hago bien.

Así, mi querido lector, espero poder seguir haciendo esto que tanto me gusta y que pueda ganar algo con ello. No sólo de pan vive el hombre, pero hace falta un poco de vez en vez.

06 enero 2009

Nota a fin de semestre

El asunto de hacer exámenes es un lío. Algo, al menos, para un profesor novato como yo. Sí, novato, porque a final de cuentas estoy empezando una carrera que, espero en Dios, sea larga. Por lo pronto he vivido mi primer semestre como profesor de inglés en la universidad. Trabajé en Arquitectura, ICE y Burgoa. A reserva de los resultados que arroje el examen final, creo que hice un trabajo decente. Sin grandes brillos, pero con algunos alumnos destacados, empeñados; y otros que simplemente acabaron un tanto cuanto perdidos. Pocos son los que no saben ni "hacca" y eso me tranquiliza. Tuve grupos pequeños, eso facilitó enormemente mi labor.

Después de todo lo que hicimos en el semestre, puedo decir que aprendí algunas cosas, que pondré en práctica ciertas actividades que antes no tuve necesidad de hacer. Como profesor y asistente, mi experiencia fue de lo más distinta. Ahora tendré que implementar ciertas "mañas", como:
  • Un pase de lista más ordenado
  • Control de tareas más estricto
  • Diario de cada grupo, para saber qué hice con cada uno
  • Una base de datos algo más completa de mis alumnos
  • Ir haciendo mi guía final poco a poco
Eso es sólo el principio. La mayoría, si no todas, van enfocadas al orden que debe llevar mi clase. Creo que si sé lo que estoy haciendo, puedo lograr una mejor respuesta en los alumnos. No digo que no lo supiera este semestre, sino que simplemente hubieron momentos en los que no recordaba qué grupo había hecho tal o cual dinámica, a quiénes les había dado cierto vocabulario, etc. Pero en fin, con todo y esos pequeños sobresaltos, espero poder seguir en el programa de inglés a facultades. Me ha gustado mucho la experiencia.

A la derecha, por estas fechas, vemos un pequeño cuadro con fotografías de mi grupo de los domingos. Buenos chicos, algo acelerados en ocasiones... pero buenos chicos.