12 octubre 2007

Devengo

No es que me haya vuelto flojo, es sólo que a veces es difícil escribir cuando uno no tiene algo, alguien, vamos, que la soledad no le sienta bien a Oti, sabes. Cuando el café se enfría y te recuerda que tarde o temprano tendrás que salir de la biblioteca para enfrentar el clima de allá afuera: el otro mundo. Cuando todos se han ido y llegas a un sitio que te parece cada vez menos ajeno pero más alienante, doloroso, áspero. Cuando de pronto te das cuenta que, en realidad, esto es una especie de año sabático con los gastos casi-pagados y que debes preocuparte de algo menos elegante que tu ropa, o tus amistades, o simplemente tocar bien mañana en el Jama.

Conseguí una guitarra y espero poder tener una próximamente. Fui a la casa de música (estoy seguro que Gera sería muy feliz ahí) y me prestaron muy amablemente una guitarra, mientras me invitaban pizza y un poco de refresco. La tengo en mi cuarto y soy feliz, o al menos estoy contento, como niño con juguete conocido, pero nuevo.

Algo me pasa dentro y no sé bien como definirlo, la guitarra me permitió tocar para alguien en particular. No entiendo bien si tuve fines románticos o sólo me gusta pasar el tiempo con la dicha persona, pero sé que algo pasa dentro. Bueno, no me alarmo, después de todo, alguna vez le aseguré a ... que podría tener un corazón de condominio. Ja, ja, ja. Creo que después de todo sí lo tengo... quién sabe.

Me desconecto más a menudo del mundo que me rodea, como ahora, que estoy escribiendo sin realmente poner atención a mi entorno, como si letras y dedos se fueran en una misma barca hasta... no sé, donde sea menos en K. Sigo aquí, tal vez ya no... luego regreso y me gusta, vuelvo a conocer todo de nuevo y las sorpresas son maravillosas... pero me harta y me voy otra vez, para vivir en donde nadie ha llegado, comer lo que nadie ha visto y ver lo que nadie oyó... a veces no dejo de ser un latoso chiquillo.

Delgadillo y Rodríguez me han acompañado... luego vuelvo a mi éxodo y me acuerdo que empieza en mi menor... ja, ja... la nostalgia ayuda a comprender y elaborar las canciones que antes no penetraba. Me quitaron la luna, no hay estrellas porque está nublado y la luz no me deja ver nada... mis recuerdos son más caros aquí, no puedo encenderlos porque cada veintena me cuesta 10 dólares. Hoy no pude más y fui por otros, después exorcizaré algún demonio con uno... hay que cuidarlos. Ja.

No hay dolor, sólo un vacío lento y suave, como un abrazo que no llega y un beso que se resiste a florecer. No hay quien, mis verbos ya extrañan esa mágica primera de plural.

Termino:

Si tuvieras que pensar en alguien cuando oyeras "Nada Personal" del Manzanero, ¿Vendría a tu mente, querido lector? Hoy en la mañana me pasó.

09 octubre 2007

Ogacihc

Las fotos se perdieron. La experiencia y el sabor percibido siguen dando vueltas por mis sentidos cada vez que quiero, pero no puedo transmitirlo a mi querido lector aunque quisiera. Chicago es una ciudad viva, espontánea, nueva y cambiante, además de fascinante. Sólo vi una pequeña prueba de la ciudad, de la gama de sitios y actividades que ofrece, pero fue suficiente para volver contento.

No quiero un crónica esta vez, sólo la reflexión que me deja el hecho de haber visto y oído como la comunidad hispanoparlante sigue creciendo en esa ciudad, como de pronto era más el español que el inglés, sin que por ello dejara de ser Chicago: eso le daba el toque cosmopolita.

Caminamos y caminamos... comimos una pizza más gruesa que ninguna que haya comido jamás, navegamos en un bote una ciudad cuyos rascacielos parecen desafiar cualquier ensueño. Tuvimos tiempo para una carrera, un café y el sueño en paz sobre el césped de un lugar hermoso, un parque con una escultura salida de la inventiva de algún hombre por ahí, no sé.

Sólo unas pequeñas pruebas de esto y lo otro. El helado es distinto -prefiero lo que encuentro en La Soledad- y los bancos son universales... jodidos aquí, allá y acullá. El sistema se cae, no reconocen las tarjetas... todo da igual. ¡Tarados!

Debiste haberlo visto... lo verás algún día, aunque no sea conmigo.